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Primer fin de semana en el festival que empieza por el final

Bernabé en Hollywood

El día que recibí el email confirmándome que "Libre Directo" estaría en Selección Oficial del Festival de Heartland debo reconocer que lo primero que hice fue ilusionarme por ser elegido en un festival con tanto renombre...y lo segundo fue correr a meter "Heartland" en Google Maps. Cero resultados. Con razón no aparecía. Heartland no es un pueblo en mitad del desierto como Sundance. Heartland es la marca del festival que tiene lugar cada año en Indianapolis y que este año cumple su 21ª edición. La "tierra conmovedora", por usar una traducción algo libre, nos da una idea de la esencia de este acontecimiento cinematográfico. Igual que hay festivales donde sólo compiten óperas primas y otros para películas dirigidas por mujeres, la característica principal de éste es que sólo pueden competir películas que sean inspiradoras para otros seres humanos.

Hasta que aterricé en Indianápolis pensaba que las limousinas (o limusinas, nunca he sabido cuál es la españolización del término) estaban reservadas para los Óscar y los festivales con estrellas estratosféricas que les obligaban a recogerlas en estos equivalentes a cuatro ruedas de lo que sería un perro salchicha en el mundo canino.

Pero en Heartland me han enseñado nada más llegar que para ellos un actor como yo convertido en director ocasional ya tiene la condición,de estrella por el hecho de haber sido seleccionado en su festival y que por lo tanto se merece ser transportado en perro salchicha. Y no contentos con eso, tienen incluso fans que a la llegada al hotel te reciben con aplausos y te tiran del brazo para hacerse una foto contigo justo cuando estás tratando de inmortalizar tu "momento glamour" junto a descomunal bicho rodante. Para rematar, al registrarme en el hotel me dicen que tengo la habitación 1111. Número mágico. Heartland...no hemos podido empezar mejor.

Pero no contentos con ser distintos en esto, van un paso más allá y Heartland se distingue por ir en el sentido contrario a las agujas del reloj festivalero mundial, entregando los premios....al comienzo del Festival. Me explico: Por un lado está la Selección Oficial en la que competimos nosotros y cuyos ganadores son elegidos por el público y una Selección del Jurado, que ya han sido elegidos por el idem y que hace merecedores directos de distinción a 17 de los trabajos presentados. En la ceremonia de entrega de premios habrá tres categorías:

Siete cortometrajes, cinco largometrajes documentales y cinco largometrajes de ficción (o como los llaman ellos, "narratives"...¡como si los documentales no narraran!). De estos 17, 1 de cada categoría recibirá un premio en metálico: 10.000$, 25.000$ y la friolera de 100.000$, respectivamente. Así que nos meten a los representantes de cada película participante de nuevo en limousinas (esta vez con más glamour puesto que llevábamos traje de chaqueta) y nos llevan al Old National Theater.

Tras media hora de recepción con champán me da por curiosear la botella y descubro que es cava del normalito (olé por el distribuidor que a saber cuánto les habrá colado por cada botella). En el ínterim (estaba deseando usar este palabro) me cruzo con Corbin Bernsen, increíblemente simpático e ingenioso. Para aquellos que no lleguen a la treintena quizás no les suene el nombre, pero fue el protagonista de la 1ª serie de abogados de éxito que conoció la tv, "La ley de Los Ángeles", que quizás diera pie a que en España alguien decidiera apostar por un análogo patrio y apostara por "Turno de oficio". Me presentan a Corbin y le cuento que en un pasado no muy lejano doblaba películas y que una de ellas estaba protagonizada por él. Suelta una risotada que agradezco enormemente aunque deduzco que es más por cortesía que otra cosa, puesto que ni siquiera me pregunta por el título, lo cual me alegra porque no me habría acordado ni del argumento (era horrorosa).

Al sentarme en el patio butacas del teatro, veo proyectado un cronómetro con la cuenta hacia atrás acompañado de la frase "para el inicio". Cuando llega a los dígitos 0:00 aparece el director del festival sobre el escenario acompañado de una gran fanfarria. Ni el AVE es más puntual que estos indianopolitanos. Los premiados desfilan por el escenario para dar las gracias por sus premios desconociendo si luego tendrán que volver a aparecer para agradecer una gratificante recompensa económica. El director de "Starry, Starry Night" (la tengo en mi lista), Tom Li, arranca un suspiro del público (por algo es Heartland) cuando empieza su discurso diciendo: "Hay muchísimas personas a las que le debo agradecer este premio, pero sólo quiero darle las gracias a una: mi mujer, que ha muerto recientemente."

Si los premios no hubieran estado ya decididos, capaz habría sido el jurado de cambiar su veredicto. Pero los ansiados 100.000$ recaen en Mohamed Diab y su "Cairo 678", empatando en puntos con el anterior discurso anunciando que al aterrizar en Indianápolis en su cuenta corriente no tenía más que 20$ en su cuenta corriente y que además iba a donar 25.000$ a caridad. Estuve tentado de acercarme luego a decirle que tengo una amiga llamada Caridad que se moriría por conocerle, pero intuyo que viviría un episodio digno de alguna escena de "Lost in translation", así que me reprimo.

Me he portado muy bien en la fiesta post-ceremonia y a las 3 am ya estoy en el hotel, lo que me permite levantarme a una hora prudencial y acercarme a buscar un bollo de canela ("cinnamon roll") en "Binnamon", famoso porque te lo hacen delante de tus narices. En mi trayecto encuentro a un crack de la publicidad gráfica que ha decidido usar su don para conseguir un dinero extra. Ojo: si no atendemos a su llamada, el publicista amenaza con votar a Romney.

Vamos a presentar la 1ª proyección de las 4 que tendrá "Libre Directo", que para eso hemos venido. Ah...y para ver películas.

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