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Goya, no me corras que no te veo

Dejo Heartland con un gran sabor de boca y me separo 2 horas más del "time zone" peninsular al aterrizar en Los Ángeles (L.A., para los que quieran parecer totalmente integrados aquí). Es decir, cuando me meta en la cama a las 12 de noche, el resto de españolitos de a pie se estarán levantando a las 8 AM. Combinar un flujo de trabajo con España desde aquí me obliga a dormir un máximo de 6 horas.

Tras visitar otros mercados como Berlín o Guadalajara, el American Film Market (o AFM, para los amigos) no puede ser más como su propio nombre indica: American. Porque sólo aquí se concibe que tenga lugar en un hotel (el Loews) por el mero hecho de que las reuniones se puedan tener en la piscina con acceso directo a la playa de Santa Mónica. ¿Y los stands, dónde los ponemos? Esto es un hotel de lujo, no ensuciemos la vista con stands. Si un hotel tiene cientos de habitaciones, sólo hay que alquilarlas a los exhibidores, sacar todas las camas y cambiarlas por mesas y sillas. Los que quieren distinguirse del resto cogen una de las habitaciones con terraza con vistas al Océano Pacífico, como la de Filmax, uno de los representante patrios. Quedo para comer con 2 compañeros del medio afincados aquí: Alexis Valdés, con quien comparto "ciudadanía andaluza", y con Juan Ignacio Cabrera, a quien técnicamente le debo la preclasificación a los Óscar al arreglarme un problema de compatibilidad con el DCP de LIBRE DIRECTO que me ha llevado hasta aquí.

Aquí vivo otro ejemplo más de que estamos en tierra de contrastes: en un bar me tomo un burrito de pollo del tamaño de mi brazo por 10 dólares y acto seguido me cobran 7 dólares por un cortado en el Hotel Merigot (que no Marygold). Aunque si lo pienso está en consonancia con el resto del lugar, donde la acreditación de 1 día cuesta 120 dólares. El balance del AFM es altamente fructífero. Ya se acaba para mí aunque para el resto aún le quedan algunos días. Al montarme en el avión cambio el chip y me pongo en "modo ibérico" tras enterarme de que la Academia de Cine española hará público el próximo martes los 10 cortometrajes que podrán votar los académicos. Hollywood puede esperar. Goya, no me corras. 

 

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