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Festival de Cine Europeo de Sevilla

A la tercera va la vencida

 

El Festival de cine europeo de Sevilla tuvo un antecedente en los años 80 y estuvo dedicado al cine y al deporte en sus tres primeras ediciones de esta segunda etapa

En octubre de 1980 vio la luz el primer Festival Internacional de Cine de Sevilla, cuyo director fue Francisco Millán, un prestigioso crítico de cine andaluz. Esta primera edición contó con la asistencia de Otto Preminger, quien presentó “El factor humano”, su despedida del cine; también acudió Paul Mazursky y la sevillana Antoñita Colomé, una estrella del cine durante la II República, recibió un cálido homenaje.

 

El Festival nació en un momento propicio para haber tenido un papel más importante. Por entonces el Festival de cine de San Sebastián atravesaba una mala racha: había dejado de estar entre los mejores del mundo y el País Vasco sufría a diario los efectos del terrorismo. Ante este panorama, las grandes distribuidoras se plantearon la posibilidad de apostar por otro Festival y ahí es donde casual pero también oportunamente apareció Sevilla.

Por la ciudad pasaron John Landis, el compositor Elmer Bernstein, Sylvia Kristel, muy popular en esos años por “Emmanuelle”, Pedro Almodóvar, Marisa Paredes, Pilar Miró y Bernardo Bertolucci, entre otros.

Nacido a iniciativa de una entidad vinculada con la UCD, el Festival sufrió desde sus inicios los efectos de las luchas partidistas entre esta formación que gobernaba el país; el PSOE, al frente de la Junta de Andalucía; el PCE, con mando en la delegación de Cultura de la Diputación y el PSA, coaligado con los dos anteriores partidos en el Ayuntamiento de Sevilla, que estaba presidido por un alcalde andalucista, Luis Uruñuela. Se dieron situaciones ridículas como cambios del cartel oficial para relegar el logotipo de unas instituciones en beneficio de otras. Las críticas tampoco faltaron desde el primer momento por la falta de organización.

Los denodados esfuerzos de Francisco Millán, Alfonso Eduardo Pérez Orozco, Eduardo Benítez, Carlos Colón, Juan Fabián Delgado y Manolo Grosso, entre otros, como principales responsables e impulsores del festival no fueron suficientes para que desde instancias políticas se decidiera su desaparición en 1984 tras cuatro ediciones. El Festival quedó muy tocado en su tercera cita, cuando el director de aquel año, José Gutiérrez Maesso, cometió errores como el de emplazar el festival en Navidad, en plena temporada alta cinematográfica, lo que suscitó el rechazo de los exhibidores, una menor asistencia de público, más interesado por los grandes estrenos de esta fecha, y la disminución de invitados ilustres, que lógicamente preferían pasar esos días en familia.

Casi veinte años después de desaparecer, comenzaron los preparativos para el I Festival de Cine y Deporte, cuya primera edición tuvo lugar en noviembre de 2001. Fue Alejandro Rojas Marcos quien impulsó la creación del mismo para vincularlo con el deporte y así fortalecer la candidatura olímpica. Depositó su confianza en el excelente gestor Javier de la Puerta y en José Luis Ruiz, avalado por su experiencia como director, durante más de dos décadas, del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

Tampoco esta vez escasearon las críticas desde los primeros pasos. No se perdonaba que se tratara de una iniciativa de Rojas Marcos y que se especializara en deporte. No obstante, José Luis Ruiz consiguió dignificarlo y homenajear a Luis García Berlanga, Gonzalo Suárez, Elías Querejeta, Arthur Hiller y Susan Sarandon, e invitar a Almodóvar, Stephen Frears y Andrzej Zulawski, entre otros. Algunos de ellos participaron además en unos interesantes encuentros con público. De todos los invitados, quien suscitó una tremenda polémica fue la cineasta alemana Leni Riefenstahl, por su vinculación con el nazismo 60 años antes, provocando el debate de si debía primar lo meramente cinematográfico o lo ideológico.

La política jugó de nuevo un papel importante y tras la salida de Rojas Marcos, el alcalde Sánchez Monteseirín decidió dar un nuevo rumbo al Festival, dedicado ahora al cine europeo y con Manolo Grosso de director. Este gestor y cinéfilo posee además el mérito de ser el único que ha tenido responsabilidades en las tres diferentes etapas del certamen sevillano. En la edición de 1982 dio muestras de su conocimiento del cine norteamericano independiente y ahora hacía lo propio con lo mejor del cine europeo. Por desgracia, cuando el Festival cogía altura y acaparaba interés, fue apartado del mismo y sustituido por Javier Martín-Domínguez, mientras que la gestión se ponía en manos de la Andalucía Film Commission. Los responsables de esta entidad, Carlos Rosado y Piluca Querol, reforzaron la presencia andaluza en la programación y la relación con la industria audiovisual. Cuatro años después, tras otro cambio de gobierno municipal, se implantó un modelo distinto que supuso la incorporación de José Luis Cienfuegos, cesado poco antes como director del Festival de cine de Gijón, pero esto ya no es historia, sino presente y futuro.


Casi siempre con el Cine Andaluz

En plena eclosión del cine andaluz, con Gonzalo García Pelayo, Pancho Bautista, Miguel Alcobendas, Pilar Távora, Juan Sebastián Bollaín o Nonio Parejo, entre otros, como más destacados o prometedores cineastas, el entonces denominado Festival Internacional de Cine de Sevilla no podía permanecer ajeno a esta realidad. Así, incluyó, desde su primera edición, una sección a concurso de cine andaluz, que coordinaba Juan Fabián Delgado.

Cuando el Festival pasó a ser organizado por la Andalucía Film Commission fue cuando se creó la sección Panorama Andaluz, que durante estos años ha ofrecido una amplia selección de cortos, documentales, películas de animación y largometrajes andaluces.

Tras la llegada del asturiano José Luis Cienfuegos a la dirección se mantuvo esta sección e incluso este año hay otra específica de cortometrajes andaluces a concurso. En la pasada edición hubo, con errores y ausencias, una interesantísima retrospectiva dedicada a Gonzalo García Pelayo y en la de ahora se repasará la obra de la videoartista sevillana María Cañas.

 

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Una sección de Miguel Olid

Doctor en Comunicación Audiovisual, en la especialidad de Historia del cine. Es autor de varios libros sobre cine español e iberoamericano, así como habitual colaborador en prensa (ABC, El País y numerosas revistas culturales y de cine), desde 1992. Director y guionista de cortos y documentales, exhibidos en festivales de medio mundo y con premios internacionales en Cracovia y Tokyo. Sus investigaciones sobre el cine español le han llevado a más de treinta instituciones y universidades de una docena de países de América, Europa y Asia. Lleva más de 20 años escribiendo sobre la Historia del Cine en Andalucía y, sobre ello, nos ilustra en su sección 'Una de historia'.
 

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