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Antoñita Colomé

Cartel para el homenaje a Antoñita Colomé

Con motivo del centenario de su nacimiento (en el mes de febrero) se ha rendido un homenaje a esta actriz nacida en la calle Pureza, en pleno barrio de Triana. El Instituto de la Cultura y de las Artes de Sevilla (ICAS) del Ayuntamiento de Sevilla, con la colaboración de la Fundación Cultural Museo de Carruajes, organizó dos actos que tuvieron lugar durante la popular Velá de Triana.

Antoñita Colomé abandonó su ciudad natal para instalarse en Madrid, donde fue descubierta por un cazatalentos de la Paramount que buscaba artistas en Madrid para las versiones en español de las películas que se rodaban en los estudios de Jointville en los inicios del cine sonoro. Después de rodar tres películas allí, una de ellas con Carlos Gardel (“Luces de Buenos Aires”, 1931), rechazó una oferta para instalarse en Hollywood.

El director que más confió en ella fue Benito Perojo, con quien trabajó por primera vez en "El hombre que se reía del amor" (1932). Pero la película que impulsó definitivamente su carrera fue otra película de este cineasta, "El negro que tenía el alma blanca" (1934), que logró un gran éxito comercial en España así como en Cuba y Argentina.

Otra de sus películas más populares fue "El bailarín y el trabajador" (1936) de Luis Marquina, estrenada poco antes de iniciarse la Guerra civil española. Durante la II República Antoñita Colomé figuraba entre las grandes estrellas de nuestra cinematografía junto a Rosita Díaz Gimeno, Roberto Rey, Angelillo, Ricardo Núñez, Miguel Ligero y Rafael Rivelles. Es una época dorada del cine español, en la que Antoñita Colomé rueda a las órdenes de directores de la talla de Edgar Neville (“El malvado Carabel” en 1935, y “La señorita de Trevelez” en 1936) o Francisco Elías (“Rataplán” en 1935).

El inicio de la Guerra civil le sorprendió en Cataluña, donde veraneaba con Edgar Neville. Durante la contienda estuvo residiendo en Barcelona y vivió bien de cerca los horrores de la guerra con los continuos bombardeos de la ciudad condal. Finalmente logró abandonar Barcelona para instalarse en París, donde también coincidió con Benito Perojo.

Entre 1936 y 1941 no rodó ninguna película pero a principios de la década de los años 40 la carrera artística de Antoñita Colomé vivió una segunda etapa de esplendor, con películas dirigidas, entre otros, por Juan de Orduña ("El frente de los suspiros" en 1942)), Eduardo García Maroto ("Mi fantástica esposa" en 1943) y José López Rubio ("El crimen de Pepe Conde" en 1946). En la segunda mitad de esa década comenzó el declive de su carrera como actriz que provocó su retirada del cine por una larga temporada a partir de 1951. Inició entonces una gira por América, interpretando canciones de Quintero, León y Quiroga por diversos países americanos como Argentina, Colombia, Perú, Panamá y Chile.

Aunque se ha hablado mucho de su faceta folclórica, lo cierto es que Antoñita Colomé tenía un extraordinario don para interpretar no sólo comedias, género que se le daba especialmente bien, sino también papeles dramáticos como en “La rueda de la vida” (1942), donde aparecía caracterizada de joven y de anciana. Le encantaba hacer de andaluza pero en alguna ocasión tuvo que ocultar su acento, cuando no adoptar otro, como el de gallega en “Alalá” (1933) del alemán Adolf Trotz.

En 1980 rechazó participar en "La viuda andaluza" de Francisco Betriu por no estar conforme con el guión y recibió un sentido homenaje en el Festival de cine de Sevilla. Fue al concluir el acto cuando surgió la posibilidad de regresar al cine con una película rodada en su ciudad natal, "Los alegres bribones" (1981), dirigida por Pancho Bautista. Finalmente, es en 1988 cuando participa en el que será su último largometraje, "Pasodoble", de José Luis García Sánchez.

En febrero de 1997, coincidiendo con su 85 cumpleaños, recibió en Sevilla la medalla de oro de la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España y un homenaje de la Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía. Precisamente, esta asociación creó ese mismo año el Premio Antoñita Colomé al mejor intérprete andaluz, que durante muchos años entregó la propia actriz. Falleció a finales de agosto de 2005.

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Una sección de Miguel Olid

Doctor en Comunicación Audiovisual, en la especialidad de Historia del cine. Es autor de varios libros sobre cine español e iberoamericano, así como habitual colaborador en prensa (ABC, El País y numerosas revistas culturales y de cine), desde 1992. Director y guionista de cortos y documentales, exhibidos en festivales de medio mundo y con premios internacionales en Cracovia y Tokyo. Sus investigaciones sobre el cine español le han llevado a más de treinta instituciones y universidades de una docena de países de América, Europa y Asia. Lleva más de 20 años escribiendo sobre la Historia del Cine en Andalucía y, sobre ello, nos ilustra en su sección 'Una de historia'.
 

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