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Cecilio Paniagua

Mucho antes de que Teo Escamilla deslumbrara como director de fotografía, otro andaluz, Cecilio Paniagua, alcanzó un total reconocimiento por su talento para iluminar y filmar. Al igual que Escamilla, el almeriense Paniagua procedía de la fotografía, pero por una serie de circunstancias llegó al cine, donde su prestigio como fotógrafo creció aún más.

Cecilio Paniagua nació en 1911 en el seno de una familia que no veía con buenos ojos las inquietudes artísticas de éste. Su padre era teniente coronel del Ejército y algunos de sus hermanos se dedicaron a la medicina y la justicia. Sin embargo, él abandonó sus estudios de Arquitectura, convirtiéndose en una especie de “oveja negra”, tal como lo define Luis Fernández Colorado en el libro que la Diputación de Almería editó a principios de la pasada década, con motivo del homenaje que le tributaron en el Festival de cortometrajes.

Está considerado como uno de los precursores de la fotografía turística en España. Recorrió gran parte de la península gratis debido a la vinculación laboral de su padre con las compañías ferroviarias (además de militar era director técnico de algunas de éstas). Y allí donde no llegaba el tren iba andando. También viajó a las islas Canarias y a Marruecos, una tierra por la que sentía una especial predilección. Por desgracia, casi toda esta colección de fotografías desapareció durante la Guerra Civil.

Su primer contacto con el cine data de los inicios de la II República, gracias a las Misiones Pedagógicas, en las que también participaron el granadino José Val del Omar y el jienense Eduardo García Maroto, y en las que conoció a García Lorca, Rafael Gil y a otros cineastas.

Fue ayudante de cámara de uno de los mejores directores de fotografía europeos, Enrique Guérner (su verdadero nombre era Heinrich Gärtner), operador de origen judío que se instaló en España tras abandonar Alemania por el ascenso de Hitler al poder.

El estallido de la Guerra Civil le sorprendió, como a tantos cineastas, trabajando. Estaba rodando en el buque Sebastián Elcano, en Cádiz, cuando le dijeron que sólo sería cuestión de dos o tres días. A pesar de su vinculación con destacados republicanos e intelectuales de izquierda no sufrió “expediente de depuración”, como afirma Fernández Colorado en su libro. “Tuvo la suerte de irse a Marruecos a rodar con Carlos Velo, lejos de las bombas, pero, a diferencia de éste, que acabó exiliado en México, se quedó en España”.

No fue hasta 1944 cuando Cecilio Paniagua debutó ya como director de fotografía. Trabajó para algunos de los más destacados cineastas del momento como Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, Juan de Orduña, Florián Rey, José Luis Sáenz de Heredia, José María Forqué, Ladislao Vajda y Luis Lucia, impulsor del cine folclórico y director de muchas películas con niños prodigio (Marisol, Rocío Dúrcal y Ana Belén). Famoso por su mal carácter, Lucia encontró en Cecilio Paniagua el perfecto contrapunto dada la serenidad y carácter afable de éste.

Amante del cine en blanco y negro, este almeriense consideraba que el color es más sencillo y agradecido, sin embargo, “donde se demuestra bien la creación artística es en el blanco y negro”.

Quizás sus películas más destacadas sean “Novio a la vista”, de Berlanga, “Amanecer en puerta oscura”, de Forqué y “Sonatas”, de Bardem. Muy crítico con las “españoladas” que tanto abundaron, trabajó activamente hasta 1978 y falleció poco después, a finales de enero de 1979, hace ya 35 años.
 

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Una sección de Miguel Olid

Doctor en Comunicación Audiovisual, en la especialidad de Historia del cine. Es autor de varios libros sobre cine español e iberoamericano, así como habitual colaborador en prensa (ABC, El País y numerosas revistas culturales y de cine), desde 1992. Director y guionista de cortos y documentales, exhibidos en festivales de medio mundo y con premios internacionales en Cracovia y Tokyo. Sus investigaciones sobre el cine español le han llevado a más de treinta instituciones y universidades de una docena de países de América, Europa y Asia. Lleva más de 20 años escribiendo sobre la Historia del Cine en Andalucía y, sobre ello, nos ilustra en su sección 'Una de historia'.
 

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