La revista digital del sector audiovisual andaluz
S?guenos en Facebook
S?guenos en Twitter
 

'La vida de Adèle'

 

Una educación sentimental

 La advertencia que figuraría en el exterior de la caja en la que se transportan las cintas de La vida de Adèle rezaría «frágil». Aparecería también como subtítulo en el cartel al entrar en la sala, «frágil», para ir con cuidado. Sin embargo, si 'La vida de Adèle' cae al suelo y se quiebra en varios pedazos, ¿de qué forma componer de nuevo el puzzle de esta historia? Certifica la sinopsis que Abdellatif Kechiche ha rodado la educación sentimental de Adèle, que nos la presenta adolescente en buscar de un lugar —físico, emocional— y nos despedimos de una mujer que se acerca a la treintena y camina hacia la habitación propia. Mientras tanto el hogar de los padres, el de la pareja, la casa compartida, los parques, los bares y las cafeterías: espacios que nunca pertenecen a una sola en soledad. Porque que esos espacios se alejen de su deseo, de sus deseos, es otro asunto.

'La vida de Adèle' es una caja que encierra una caja que encierra otra caja que etcétera y que etcétera. Imita a ese juego de muñecas rusas, con muñeca dentro de muñeca y con historia dentro de historia, y trasciende la reflexión sobre el amor y el deseo y la libertad y la identidad. 'La vida de Adèle' lo aborda, por supuesto: la veta que se impone es justo esa, la que se refiere a los tanteos de Adèle en el amor y en las relaciones con los demás —el primer novio y después Emma si nos ceñimos al corazón, más los vínculos que establece con sus compañeras de clase y con su amigo Valentin o los acercamientos que intenta rechazar, o el rol que cumple en su familia y el rol que cumple para ella su familia—, a su construcción —y a sus reconstrucciones— y al canto a la necesidad de amar a quien queramos, como queramos, sin más. Eso lo cumple Adèle. Así decide, aunque se equivoque y no le valga rectificar. Adèle yerra y aprende, y ama y aprende.

Ficha técnica

  • Director Abdellatif Kechiche
  • Guión Abdellatif Kechiche, Ghalia Lacroix
  • Música Elise Luguern
  • Fotografía Sofian El Fani
  • Reparto Adèle Exarchopoulos, Léa Seydoux, Jérémie Laheurte, Alma Jodorowsky, Salim Kechiouche, Mona Walravens, Sandor Funtek

Aunque en 'La vida de Adèle' se cuenta todo eso, se escuchan también otras historias. La reflexión constante sobre la importancia de la educación: fundamental para convertirnos en seres libres, para permitirnos ser lo que queramos y amar a quien queramos, tanto en el primer tramo de la película —todavía con una Adèle alumna de instituto— como en el segundo capítulo, cuando se cambian las tornas. La tensión entre la vida íntima y la vida en sociedad, o cómo Adèle elige el silencio cuando se rodea de otros, y la pregunta: ¿somos más de verdad cuando estamos solos o cuando estamos acompañados? El amor de igual a igual frente al amor como sumisión. La distancia entre los hombres y las mujeres, la posibilidad —o imposibilidad— de la amistad entre los hombres y las mujeres, las diferencias más que las semejanzas entre ambos, como desgranan en la conversación con el galerista. La posibilidad de contar en femenino: de que la mujer tome las riendas y narre su vida, sujeto al fin, deshaciéndose del eterno papel de objeto. Paradoja, claro: 'La vida de Marianne' la escribió Pierre de Marivaux, La vida de Adèle la rueda Abdellatif Kechiche, siempre hombres diciendo las mujeres.

Y la creación: la reflexión cabrona y fiera de Kechiche sobre la creación. Sobre el cine en particular, con esa caricatura del actor de origen magrebí que viaja a Estados Unidos para interpretar a un terrorista islámico, y su deriva final que invita a un tercer capítulo de La vida de Adèle. Y sobre la creación en general, con la fiesta en la que reciben a los amigos de Emma, y en la que se perfila la actitud de Adèle años después de los primeros encuentros, y la actitud de Emma años más tarde, también, y el abismo entre ambas, y se retrata con crueldad la escena artística de la ciudad de provincias en la que viven: intelectuales encerrados en un jardín —aquí Buñuel—, discutiendo sobre si Schiele o si Klimt mientras la realidad ocurre ahí fuera, despreciando a quienes no captan los excelsos mensajes de su arte, por encima del bien y del mal, mientras tragan con ansia un plato de espaguetis.

'La vida de Adèle' es una película prodigiosa. Avanza segura, no desfallece, se complica la vida y sale ganadora, su guion —pleno de muchos detalles pequeños que se suman, pleno de muchos detalles mínimos aunque rebosantes de simbolismo— es cosa de ingeniería, exacto, infalible, y se entiende ambiciosa y no pretenciosa. Se inspira en un discreto cómic de Julie Maroh, El azul es un color cálido, en el que se parte de un origen similar —protagonista adolescente a la que una chica con el pelo azul confirma las certezas— para sumergirse en un destino inverosímil por trágico, cuando aquí, en la película, en 'La vida de Adèle, lo que se muestra es verdad y es vida.

Hay una actriz inteligentísima, Léa Seydoux, consciente del papel que ocupa su papel en la historia, y que trabaja con sutileza y se empeña en el segundo plano, decisoria aunque no protagonista —no le toca—, redentora y villana al mismo tiempo y según la escena; no me pareció para tanto la primera vez que vi la película, me pareció inmensa en la segunda, quizá por eso, porque no hace ruido, porque no lo necesita. Porque el foco apunta a Adèle Exarchopoulos, capaz de que imprimir credibilidad a la década que abarca La vida de Adèle: una bestia ingenua y poderosa, con lágrimas de verdad y que de verdad conmueven, que se arrastra cuando Adèle debe arrastrarse y que ríe cuando Adèle debe reír; una actriz imperial, al servicio de la historia, y que por eso se luce. Adèle es ella y 'La vida de Adèle' es, lo dicho, una película frágil y desatada, rebosante de fuerza y de sabiduría, sobre el camino que recorremos hasta ser quienes somos, y sobre las caídas y las piedras con las que tropezamos, y sobre los descansos; sobre el camino, en fin, sobre el camino.
 

Accede a todo el contenido del Área Privada de CineAndCine. Realiza un pago de tan solo 20€ mediante PayPal y tendrás acceso ilimitado durante un año entero.

Publicidad

También nos interesa