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Las Maestras de la República

El fondo y la forma

Con 'Las maestras de la República' sucede que me gustaría que me gustara, pero no me ha gustado, o me ha gustado a medias: sí me ha interesado lo que cuenta, en absoluto me ha llamado el lenguaje extemporáneo que emplea. Sobre 'Las maestras de la República' me obligo a escribir con cautela, a medir cada palabra, porque el tema que lo centra me interesa y me parece necesario compartirlo, y porque su presupuesto mínimo invita a reconocer el esfuerzo y las buenas intenciones y un resultado que quizá podría ser peor, y que también podría ser mejor. Porque no se trata de medios, sino de talento e imaginación: basta con mirar en ese cajón de sastre llamado Cine Low Cost, que no significa lo mismo que Otro Cine Español —batiburrillo, igual—, aunque en una y otra orilla se refugien excelentes películas hechas con cuatro duros. No es el caso.

Porque hablamos de cine, y si hablamos de cine algo falla en 'Las maestras de la República'. El documental reivindica la figura de las mujeres que defendieron aquello en lo que creían: la escuela pública, mixta y laica, enseñando la igualdad en igualdad. Represaliadas durante la Guerra Civil y la dictadura, asesinadas o encarceladas u obligadas al exilio, en la película se recuerdan sus nombres e historias y se pone en valor su lucha, recuperando tantos nombres que hoy desconocemos.

Ficha técnica

  • Directora y Guión: Pilar Pérez Solano
  • Música: Carlos Salas
  • Fotografía: Isabel Ruiz
  • Reparto: Laura de Pedro, Marta Barriuso (voz en off)

El motor de 'Las maestras de la República', por tanto, resulta loable: nada en contra; faltaría. El problema reside en esa tensión entre el fondo y la forma que Pilar Pérez Solano no resuelve. Una historia potentísima, atractiva, llena de relatos que captan nuestra atención pese a las zancadillas —esa música—, se diluye con torpeza. Aunque 'Las maestras de la República' busca entrelazar ficción y realidad, le falta maña: combina documentos —fotografías, periódicos, algún audiovisual— con testimonios de expertos y familiares, además de la recreación de la maestra que recorre escenarios, pugnando con la banda sonora en su empeño por conseguir que el espectador desconecte. No encuentra el término medio, y lo fuerza tanto que sabe aguado: ni siquiera remontan el vuelo los fragmentos del bello y durísimo libro “Historia de una maestra”, de Josefina Aldecoa, recitados por una voz en off que intenta servir como guía.

'Las maestras de la República' ha alcanzado las salas de cine, más allá de su difusión previa en plataformas digitales y circuitos ligados a la enseñanza o el sindicalismo, gracias al Goya a la mejor película documental. ¿Se premió el fondo obviando la forma? ¿Qué méritos encontraron en 'Las maestras de la República' que no poseyeran otras obras de altura ni siquiera nominadas? ¿Qué méritos encontraron en 'Las maestras de la República'? En esta edición se obviaron propuestas tan sugerentes como la magnífica 'Arraianos', plena de poesía e inteligencia, premiada en el SEFF o en el BAFICI, o la salvaje 'Dime quién era Sanchicorrota', por mencionar dos: lecciones de cine —de gran cine, firme; no de buenas intenciones— sin foco para conseguir más espectadores. Si un premio es un mensaje, este no lo comprendo.

La intención divulgativa mató a la estrella del cine, por parafrasear una vez más, y el objetivo didáctico de 'Las maestras de la República' hizo saltar por los aires cualquier destello de intención artística; de cine, al fin y al cabo, que es de lo que se trata, o lo que interesa aquí. Que pueden combinarse, por supuesto, aunque en la película de Pilar Pérez Solano chirríen y nos expulsen —en su desajuste— de la historia.
 

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