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Con otros ojos

Los periodistas especializados en cine Francisco Griñán, Amalia Bulnes y Manuel Bellido hablan de su profesión y repasan el panorama cinematográfico actual

Laura ManzanoLaura Manzano|Sevilla

La gran pantalla y el glamur de la alfombra roja son quizá los conceptos más relacionados con el cine para el espectador. Los periodistas especializados cumplen un papel primordial para lograr la coherencia entre estos vínculos y establecer otros mucho más profundos. La realidad que vive el consumidor, entre el star system y las emociones en las salas, sólo forma parte de una fracción de lo que estos profesionales presencian en su rutina de trabajo.

“Muchas veces en el periodismo no hay fin, surgen noticias a deshora y te hacen alargar la jornada”, comparte Francisco Griñán, del Diario SUR de Málaga. Fuera de la profesión, hay quien piensa que “un festival es todo el día viendo películas”, pero la labor que desempeña es algo más compleja que sentarse frente a una pantalla a degustar las nuevas creaciones. Amalia Bulnes, responsable de comunicación del Festival de Cine europeo de Sevilla, coincide con Griñán en que “lo peor son las larguísimas jornadas de trabajo”, pero ambos acaban coincidiendo en que son horas que no pesan si se llevan por vocación.

Bulnes habla de que su papel en el Festival se concentra en los meses que lo circundan. Se encarga de organizar, junto a “un equipo de nueve personas […] y en coordinación con José Luis Cienfuegos, el director”, las ruedas de prensa, los viajes de los periodistas “de España y de fuera”, las redes sociales, la página web y la grabación de material audiovisual del Festival; lo que ella llama “gestión de la imagen pública”. Para administrar y transmitir toda esa información específica “es esencial conocer los engranajes a la perfección: películas, equipos de dirección […] porque después lo tienes que explicar”, afirma, evidenciando la importancia del periodista especializado.

Para Manuel Bellido, de Canal Sur, su rutina consiste en “estar pendiente de la actualidad de cine”, aunque compagina esta labor especializada con otras más convencionales dentro de su medio. “El cine me sirve en realidad como una terapia […], me sirve de estímulo para no perder la ilusión por el oficio”, comenta Bellido, además de añadir que se encarga de ese campo “casi por manía mía […], yo lucho porque no falte una referencia cultural”.

Cada uno cuenta con su propia anécdota para justificar la dedicación a este marco concreto del periodismo. Para Griñán la elección fue algo natural, pues desde pequeño se contagió del espíritu de las “películas de Super 8” de alquiler y cuando empezó a estudiar Comunicación Audiovisual tuvo la convicción de que deseaba “escribir de cine”. Por su parte, Bellido confiesa que le atraía “como afición”, pero tras la cercanía que sintió con el Festival de Cine de San Sebastián, supo que ya no podría prescindir de ello. En cambio, para Bulnes, periodista cultural desde sus inicios, su vínculo apareció al dedicar su primer reportaje a la película 'Solas'.

La crisis y las galas del cine

No es ningún secreto que la situación de crisis económica está afectando a todos los ámbitos, incluido el cine. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de espectadores que asiste a las salas anualmente comenzó a decrecer en 2005, pasando de 143,90 millones a 94,20 en el pasado 2012. La asistencia a las salas se ha reducido, el coste de la entrada ha aumentado y, en lo que respecta a la producción, Manuel Bellido incide en que “las cifras nos dicen que no han disminuido tanto los rodajes como el dinero que se invierte en ellos”.

“El problema fundamental que tiene el mundo del cine es el de la cultura general: que está asfixiado por impuestos”, aporta Amalia Bulnes, secundada por Francisco Griñán, quien apoya “una bajada del IVA para incentivar que se vaya al cine”. No obstante, Bulnes comenta que “el gobierno se ha mostrado sensible con otros sectores de la cultura, como el arte contemporáneo, donde el IVA se ha bajado al 10%. Cosa que no ha sucedido en el cine […]. La ausencia del ministro Wert en la gala de los Goya, no sabemos si lo fue, pero pareció, a todas luces, una declaración de intenciones”. Precisamente en los Goya, las reivindicaciones de este tipo la han convertido en una tribuna donde los miembros del gremio exigen cambios al Gobierno, más allá de ser una mera entrega de premios.

Manuel Bellido considera que estas reivindicaciones no son más que “una escenificación” de un malestar que sucede fuera de las galas y que, al igual que Bulnes y Griñán, “no me parece mal” que se realicen en ese foro. La consecuencia es que, según Francisco Griñán, el día después de los premios se habla más de la ausencia de Wert o, en el caso de los Oscars, “de la selfie” que de los propios ganadores.

A pesar de un panorama aparentemente desalentador, el periodista del Diario SUR añade que “lo que ha tenido esta crisis de beneficio colateral es que los productores y los directores han dado un poco de ingenio […] para que el público vaya a las salas”. Su compañera de profesión abre un nuevo frente de debate, comentando que “nos quedamos solo con el cine que se estrena en las salas comerciales”, pero hay otro cine igualmente válido que “se ve en las filmotecas, en Internet […] que genera un público y un circuito interesantísimos”.

 

 

 


 

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