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Eduardo Velasco: “Soy un contador de historias”

Eduardo Velasco protagoniza ‘La última isla’, película dirigida por Dácil Pérez de Guzmán, que se estrena el 24 de agosto en la isla de El Hierro

Laura RuizLaura Ruiz

Ésta es una de esas entrevistas que más te hubiera gustado que pudiera ser una conversación. El discurso sólido y comprometido de Eduardo Velasco invita a una tertulia de ésas de café y copa, de ésas en las que se arregla el mundo o parte de él, pero el caso era compartir con los lectores de CineAndCine parte de su solvente trayectoria profesional y a ello nos atuvimos.

Eduardo Velasco es hijo de inmigrantes andaluces, nacido en Barcelona, pero rezuma Andalucía por los cuatro costados. Pronto volvió al Sur, donde pasó su adolescencia en Los Corrales, un pueblecito de jornaleros de la Sierra Sur de Sevilla, y donde su única academia fueron los olivos, los tractores y el implacable sol del campo andaluz. Y aunque arraigado a su entorno, sus inquietudes culturales debían, a la fuerza, llevarlo hacia otros derroteros. Hoy es un curtido actor de teatro, televisión y cine, y fundador y productor de la compañía teatral Avanti Teatro.

¿Cómo y cuándo decide dedicarse a la interpretación?

Pues fue algo que surgió de forma casual y tardía. Yo siempre he tenido fuertes inquietudes, siempre me he considerado un contador de historias y en la búsqueda de esa disciplina que te llegue al alma -la pintura, la escultura, la música…- de repente, apareció el teatro. Alguien me sugirió que hiciera un curso, y así me presenté a las pruebas de selección del Centro Andaluz de Teatro.

Aquello me enamoró, me enganchó, me picó, me apasionó con ese veneno mortal que tiene el teatro y aquí sigo desde hace 17 años viviendo exclusivamente de esto. En el teatro, como disciplina artística, confluye todo lo demás, es la ciencia de las ciencias artísticas, como yo les digo.

¿Se ha arrepentido alguna vez de aquella decisión?

Nunca. Esta profesión tiene muchos sinsabores porque es la profesión más insegura e inestable del mundo. Es un ejercicio de funambulista, estamos siempre en la cuerda floja, pero cuando te da alegrías, éstas son tan potentes que suple todas las dificultades de la profesión.

¿Cuándo empieza a pensar que se puede vivir de esto?

Todavía no lo pienso. Vivir de esto es algo muy difícil, que cada día te supone una aventura y una experiencia nueva. Por mucho que tú quieras decir que eres actor, nunca puedes considerar que estás del todo establecido en la profesión porque a la mínima de cambio te pegas una caída impresionante y las remontadas siempre son difíciles.

Es una profesión de estar muy al límite, con una concentración absoluta, que te requiere estar al 500 por cien tanto a nivel personal como profesional, tiene un nivel de exigencia brutal.

Esta profesión tiene muchos sinsabores porque es la más insegura e inestable del mundo, pero cuando te da alegrías, éstas son tan potentes que suple todas las dificultades

Se marcha a Madrid por falta de oportunidades en Andalucía, supongo…

Absolutamente, y es una pena que actores y actrices andaluces tan reconocidos en el panorama nacional tengamos que estar en Madrid luchando por la profesión.

Yo me vine a Madrid hace unos 8 años con la gira de ‘Solas’, una obra teatral dirigida por José Carlos Plaza. Ésta es una ciudad a la que no te puedes venir sin pensar, es demasiado grande y te puede absorber por completo, por decirlo de algún modo. Tienes que venir con algún proyecto de peso, que facilite tu proyección en el sector, y así yo quise aprovechar la gira de ‘Solas’ para instalarme aquí de forma definitiva.

Pero no te puedes hacer una idea del placer tan enorme que es trabajar en mi tierra, en Andalucía. Para mí siempre es un lujo, no sólo por estar cerca de casa, sino por los equipos de trabajo que tenemos aquí, que son tremendos por su entrega, su amor y su pasión por la profesión, da gusto trabajar en esta comunidad.

¿Cine, teatro o televisión?

Bueno, yo hago con frecuencia una referencia sobre los 3 registros y afirmo que la televisión te da dinero, el cine prestigio, y el teatro, si te descuidas, te quita las dos cosas, el dinero y el prestigio.

El teatro es la verdad más absoluta de todas. Cuando estás en el escenario sientes que tu brazo se alarga para pegarle un pellizco en el corazón al público, y si sientes que lo has atrapado puedes hacerles reír o llorar a tu antojo, es brutal. El cine es un trabajo de artesanado, mucho ensayo para conseguir la pintura del cuadro completo fotograma a fotograma. Y la televisión es la inmediatez, todo es para antes de ayer, hay que buscar el mejor resultado en el mínimo tiempo posible.

¿Qué le llevó, además, a convertirse en empresario?

Pues por la misma razón que me trajo a esta profesión. Porque soy, sobre todo, un contador de historias, y me gusta trasladar mi visión del mundo como, expresar que, desde mi humilde punto de vista, no vamos bien por este camino. En el teatro se utiliza el escenario como atalaya para dar tu propia visión de las cosas, pues qué duda cabe de que la cultura es un compromiso ideológico con el mundo en el que vivimos.

Su faceta de empresario cultural lo hace si cabe más sensible ante las medidas que se vienen adoptando por el Gobierno y que están golpeando la industria cultural de lleno. ¿Qué piensa de todo ello?

Pues que si esta profesión siempre ha tenido un tremendo carácter individualista y cada uno en su sector hemos ido a lo nuestro, lo que está pasando debe hacer que nos unamos todos definitivamente. No nos queda otro remedio que hacer piña para defender la cultura, para que la cultura siga llegando al público. La situación que atravesamos ahora mismo nos tiene que hacer cambiar nuestro nivel de pensamiento, dejarnos de vanidades, de egos y de individualismos para crear colectivo.

En España ha llegado el momento en el que tenemos que hacer eso, no solo somos los amigos del de la cejita que claman contra los gobiernos del PP, como se nos acusa, yo también he gritado y he clamado al cielo contra los gobiernos del PSOE. Para mí la cultura no tiene significación política, la única significación política que tiene es la significación del pueblo, del público que es a quien se le hace reflexionar. Y para ello es necesario, sobre todo, la unión.

¿Cree que hay identidad cultural en este país?

Sí, yo defiendo que nosotros tenemos una identidad cultural muy fuerte. Utilizo el cine de ejemplo: en Francia, el cine francés tiene un nombre, un respeto y una consideración a nivel cultural, en Italia, algo menos, pero también lo tiene. Donde más despreciamos nuestra identidad cultural es en España.

Si buscamos razones antropológicas, quizás las hallemos en que somos unos de los países del Mediterráneo que más veces ha sido invadido por culturas extranjeras: cartaginenses, fenicios, romanos… y esto pueda hacer que no tengamos una identidad cultural a nivel general, pero sin duda, existe, aunque no la defendamos.

Aquí se piensa que el cine español es el de Andrés Pajares y Fernando Esteso, y yo hasta defiendo ese tipo de cine. ¿Por qué nos atrevemos a criticar tanto a Santiago Segura con ‘Torrente’ si es el único que tiene narices de levantar 26 millones de euros en la taquilla de los cines de este país? ¿Por qué no defendemos, al contrario, que ‘Torrente’ es una saga de películas que ha generado una cantidad de dinero importantísima y está dando trabajo a nivel industria a un miles de personas en esta profesión? El gran problema que tenemos sobre la identidad cultural en este país es que siempre tiramos piedras sobre nuestro propio tejado y así no llegamos a ningún sitio.

La situación que atravesamos ahora mismo nos tiene que hacer cambiar nuestro nivel de pensamiento, dejarnos de vanidades, de egos y de individualismos para crear colectivo. Tenemos que defender la cultura, ésta debe seguir llegando al público.

¿Y a qué cree que se deben esos prejuicios respecto al consumo de nuestras producciones cinematográficas?

Bueno, a mí me da la sensación de que en España dedicamos más tiempo a ridiculizarnos los unos a los otros por las envidias, por los egos y por las vanidades que a otro cosa. Si en vez de dedicar tanto tiempo a criticar a los demás, lo dedicáramos a pensar en qué podría hacer yo que fuera mejor que eso otro que he visto, el escenario sería muy diferente. No es posible la crítica sin propuesta.

Y si nosotros no apoyamos nuestro cine, sea mejor o peor, ¿cómo vamos a conseguir que tenga éxito en taquillas internacionales? Si desde aquí no lo apoyamos, no pretendamos que se apoye fuera y que consigamos distribución internacional para nuestras producciones.

¿Puestos a repartir responsabilidades?

Si nos tuviésemos que poner a señalar con el dedo a los responsables de este escenario, nos tenemos que señalar todos, dentro y fuera. Hacia el exterior, administración, el público, los medios de comunicación, los distribuidores, los programadores, los exhibidores… y hacia el interior: actores, técnicos, directores… tenemos que dejar los egos atrás, aquí todo el mundo quiere ser una estrella con lo primero que hace y tenemos que ser más humildes, y seguir aprendiendo, porque no hay mayor virtud que el conocimiento de nuestros propios defectos.

Un deseo en voz alta…

Seguir soñando, seguir viviendo desde el amor por todo lo que hago, que es lo único que nos queda.

Próximas citas

Eduardo Velasco asistirá el próximo 24 de agosto al estreno de ‘La última isla’, película dirigida por Dácil Pérez de Guzmán, protagonizada por él mismo, Julieta Serrano y la joven Carmen Sánchez, quien recibía el pasado 4 de agosto el Premio a la Mejor Actriz en el Feel Good Film Festival de Hollywood.

Igualmente, en teatro, volverá en septiembre al Garaje Lumiére de Madrid con nuevas representaciones de 'Noches de acero', un thriller dramático escrito por Saúl F. Blanco y dirigido por él mismo, protagonizado por Laura Ríos y Juán López Tagle. 

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