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“Yo no hago lo que me da la gana, pero lo intento”

El clan León presenta el sábado en el Festival de Málaga ‘Carmina y amén’ que compite por la Biznaga de Oro

Marta JiménezMarta Jiménez|Madrid

En la oficina de Paco León (Sevilla, 1974), en el corazón del castizo barrio de Lavapiés en Madrid, hay un pequeño office que en vez de azulejos se reviste de pizarra. En ella se dibuja de forma cartesiana la agenda para marzo de la película ‘Carmina y amén’, incluido su pase en la sección oficial del festival de Málaga el próximo sábado 22.

 

Pero días antes, León tiene apuntada a tiza de color una inquietante cita: “Steve Jobs”. El actor nos aclara que “el día Steve Jobs” alude a un encuentro con distribuidores y exhibidores para explicarles su nuevo deseo de revolucionar la industria con ‘Carmina y amén’, que llegará comercialmente a las salas el jueves 30 abril. En esta ocasión el secreto está en bajar el precio de la entrada, algo que con la ley en la mano no es posible. Al actor se le iluminan sus ojos verde agua con los retos y los experimentos, ya sea en la interpretación, la dirección, la industria o la mismísima vida. Algunos de ellos los ha compartido con CineAndCine.

¿Eres de esa clase de directores que creen que se la juegan más en su segunda película que en la primera?

Ay, no sé como a mí todo esto me parece un juego, son actividades extraescolares. Si fuera todavía como actor… Lo que me mueve a mí son las ganas más que la responsabilidad. Y es verdad que con la segunda es todavía más complicado pero me atreví a hacerla porque tenía algo que contar, si no, no me meto.
 

¿Así que temor ninguno?

Yo estoy como si tuviera una gran sorpresa que contar, como cuando le ponía los reyes a mi hermana María, que estaba deseando que se despertara por la mañana y que viera los regalos. A mí  me encanta la película y ojala le guste a la gente la mitad de lo que me gusta a mí. Estoy expectante a ver que les parece.
 

¿Ni siquiera un resquemor por la competición en Málaga o por los comentarios de Twitter?

Que va. Ya te digo que yo trabajo todo desde el placer, tengo muy poco miedo. Si te pones a pensar todo lo que puede salir mal te preocupas, pero yo prefiero pensar todo lo que puede salir bien. Estar en el festival de Málaga es jugar en casa. Con la otra película ya se volcó y fue una revelación. Espero que con esta, que está más hecha y es más película, tenga la misma respuesta. La expectación la tenemos y eso ya es mucho.
 

Me hubiera encantado que la entrada para ‘Carmina y amén’ fuera más barata que la de otras películas”
¿Por qué es tan prometedora ‘Carmina y amén’?

No sé, creo que he conseguido los objetivos que se podían tener con una segunda película, que es superar a la primera en cosas y, a la vez, mantener el mismo espíritu. Creo que hay un material interesante. A mí me movía la investigación en un lenguaje que se había encontrado casi por casualidad en la primera película, mezclando el documental con la ficción y todo eso, y yo quería llegar más lejos en ese sentido y creo que lo he hecho. Por eso es prometedora. También con ‘Carmina o revienta’ hay una corte de fans ávidos de más aventuras de Carmina, así que en ese sentido creo que se van a quedar muy satisfechos.
 

¿Se mantienen, entonces, en esta segunda Carmina las miradas a cámara y el tono de falso documental que había en la primera?

No, no, hay alguna mirada a cámara, pero casi nada. Hay cambios pero con el sello de la primera. Se mantiene la sensación de hiperrealismo, que no convenía perder por la autenticidad que tenía, pero ahora está más ficcionada, hay una trama más sólida, hay más actores. Se llega más lejos dentro del lenguaje y del personaje de Carmina, que sigue siendo omnipresente y que si en la primera se le cogió mucho cariño, en ésta el personaje evoluciona.


¿Y sigue siendo una película negra y un tanto berlanguiana?

Sí. Bueno, ese es el deseo porque utilizar el termino berlanguiano me da hasta un poco de vergüenza. Hay como esa mezcla de géneros y de hacer comedia dentro del drama que es muy de Berlanga.
 

¿‘Carmina y amén’ ha perdido la componente experimental e independiente de ‘Carmina o revienta’?

Yo creo que la mantiene. El ADN artístico e industrial, incluso en la manera de distribución, lo mantiene aún teniendo padrinos tan poderosos como Mediaset o Telecinco Cinema. Para mí era una condición al trabajar con ellos que me dieran libertad total en el rodaje y en la manera de distribuir la película porque había que experimentar y tenían que ser cómplices. Y dicho y hecho, estoy encantado porque ha sido justo eso. Es una película que sigue siendo experimental aunque esté dentro de la industria.

Personalmente y tras la experiencia de la anterior, ¿también has sentido esa libertad o uno tiene más limitaciones cuánto más sabe?

Para mí todo es como probar. Ni siquiera los hallazgos de la primera me parecen para consentirse en ellos, hay que aprender de ellos y más, llegar más lejos artísticamente y profundizar un poco más. Es que si no, no me pone. No tiene gracia la cosa.


¿Y estrenar la película solo en cines significa perder algo de esa valentía y ganas de revolucionar que tuvo la anterior Carmina?

Hay quien ya lo ha visto así. Ojala esto fuera tan sencillo como ser del Betis o del Sevilla. Pero la industria tiene unas maneras muy sólidas y no solo basta con querer. Para mí esto es un experimento que hicimos con la primera y ahora continuamos. La distribución de ‘Carmina o revienta’ no fue la formula de la Coca-Cola. Se pudo hacer porque era una película muy barata, porque yo era un actor muy conocido y podía tirar de ahí y solo estaba yo con mi dinero, así que pude arriesgar y salió bien. Lo que predicaba era que cada película tendría que encontrar su manera de distribución. Esto es lo que sigo diciendo. Esta película que es un poco más a nivel presupuestario se merece otra cosa porque repetirme no me gusta. Creo que las salas de cine están viviendo un momento complicado. La mejor manera de ver una película es en el cine, aunque no la única, pero desde luego la más impopular porque es carísimo para el público. Nosotros estamos viendo la manera de acercar en el cine la película para que llegue al máximo de gente posible. Este es mi objetivo, yo no soy el mesías de nada. En ‘Carmina  o revienta’ lo hicimos de una manera y aquí lo vamos a intentar hacer lo de otra. Aun me quedan reuniones con exhibidores para contrastar muchas ideas que tengo. Yo no hago lo que me da la gana, pero lo intento. En esta voluntad de mantener ese espíritu de la primera estamos porque yo no lo quiero perder ni lo voy a perder. Aunque va a haber gente a quién le parezca poco, lo sé.

Si hubieras podido hacer lo que te diera la gana, ¿habrías repetido el estreno multiplataforma?

No. En el fondo sí que estoy haciendo lo que me da la gana y, en el fondo, lo que conviene, que es lo más importante. Las películas tienen que ser rentables. El objetivo de la industria tendría que ser ese. Mi película no tiene ayudas públicas, para tener más libertad y no tener que ajustarnos a determinadas ventanas de explotación, por lo que se da un paso más para la profesionalización, que es la única manera de crear industria si se puede, y aquí se puede. No se puede pensar en una industria de cine con películas de 100.000 euros y pidiendo favores, Pero hay que mirar a los dos sitios, también al espectador y ponérselo fácil para ir al cine en una industria que tiene que ser rentable y autosuficiente.

Cuando tú estás hablando de tu madre estás hablando de todas las madres”

La campaña ‘Miércoles al cine’ y los bonos que determinados cines están poniendo a la venta reduciendo los precios de la entrada han logrado que volvamos a ver colas en las salas, demostrando que las ganas  de ver películas en pantalla grande no se han perdido.

Yo tengo mi propia teoría al respecto y para mí el primer intento era sacar la película más barata en salas. Igual que (el musical) ‘El rey león’ no vale igual que el monólogo de la portera, por qué va a costar igual ‘El hobbit’ que Carmina. Por esa lógica creo que lo que tiene que cambiar en la estructura es el precio de las entradas a las películas.

Pero eso no lo has conseguido

No lo he conseguido porque hay un organismo oficial, la competencia, que depende del Gobierno, que impide que se marque un precio al producto. Esto es muy relativo porque Apple lo hace, los Donuts ponen un precio recomendado… Con las películas no se puede hacer esto y sería muy interesante que se pudiera. Nos hemos encontrado con esta cosa legal, hemos dicho aquí no hay tu tía porque es muy difícil cambiar las estructuras. Pero me hubiera encantado que la entrada para ‘Carmina y amén’ fuera más barata que la de otras películas. Me parece que sería una buena oportunidad para que las películas españolas fueran competitivas. Pagar 15 euros por ‘Spiderman’ en 3D y 5 por Carmina.

Abres un debate muy interesante

En esta propuesta concreta me siento frustrado al toparnos con una ley que ojala se cambie. Yo defiendo esto como una propuesta y otra para los exhibidores que es la de la tarifa plana, como hay en París en 300 salas. Así sí te conviene pagar un bono de 30 euros para elegir entre 300 opciones. Pero vamos, me parece muy positivo lo que están haciendo los exhibidores, que le están viendo las orejitas al lobo y se han dado cuenta de que hay que hacer algo y le ha quedado claro que al público el cine le parece caro y cuando se pone más barato, acude. Y esto hay que escucharlo.

Creo que es más difícil ser un buen payaso que un buen director de cine”

En esta película rodeas a Carmina de gente, la has sacado de la soledad de su casa

Sí, en la otra también estaba bastante acompañada por su familia, lo que quizás si ha cambiado un poco es el decorado, el ámbito. Es muy protagonista la casa, las vecinas y la comunidad. Tal vez la otra era más la familia y el bar.

¿Tuviste que convencer a tu madre para volver a jugar?

No, ella se apunta a un bombardeo y si lo organizo yo, más

¿La película se sigue alimentando de anécdotas reales?

Alguna hay, sí. Algunas cosas verídicas, vividas por los protagonistas o heredadas por cosas que me ha contado, pero muy transformadas.

El Periquito Bárcenas significa que se tocará la actualidad de la corrupción en la esfera política e institucional española

Sí. Sin pretender hacer cine social tiene como detalles. Es inevitable no escuchar todo lo que pasa y la película de repente, si lo ves desde ese punto y sin querer, tiene una crónica de la España del  momento, de muchas cosas, aunque sin haberlo pretendido. Hay detalles en los que se ve lo que estamos viviendo, con quién y en manos de quién estamos.

¿Ha vuelto a haber mucha improvisación?

Sí. Una improvisación muy pactada, es que es muy difícil de explicar. Igual que en la otra hay un guión que no tenían los actores, sino solo yo y una parte del equipo y era alucinante ver cómo improvisando hacían exactamente lo que estaba escrito. Era una manera de llegar al texto desde la improvisación y no desde aprendértelo, y se llega al mismo sitio casi palabra por palabra. Es un experimento como actor. A mí la interpretación es lo que más me interesa, si no lo único y de eso estoy muy orgullos porque el nivel de interpretación de la película es sobresaliente, tanto de la gente que nunca antes había hecho nada como de actores.

¿Es de lo que más disfrutas siendo director, de los actores?

Sí, creo que sí. Tanto que creo que una continuación de mi propio trabajo como actor. Me da la sensación que he interpretado a todos los personajes de la película.

¿Y no te ha apetecido hacer una cameo?

Sale mi cabecita, un bulto que se necesitaba de relleno en un cameo así a lo Hitchcock, pero no salgo. No salgo en la película porque no pego en esta familia y mira que es la mía.

¿Sería imposible contar las historias de Carmina fuera de Sevilla? ¿la entienden en todas partes?

Se entienden de distinta manera. Está claro que la complicidad y los matices que pilla un andaluz en la película no es la misma, pero está claro que funciona. He disfrutado de pases en Puerto Rico, Londres o París, subtitulada, y ver cómo funciona exactamente igual. Gente de muchos sitios se identificaba con muchísima pasión con el personaje. Una rusa me decía “es que es exactamente igual que mi madre, que vive en Rusia”. Carminas hay en todo el mundo, está clarísimo, vamos.

Es una película que sigue siendo experimental aunque esté dentro de la industria”

¿Tenías esa conciencia de que ese personaje era universal desde el principio?

Yo hacía un trabajo con Juan Carlos Sánchez, profesor de la escuela del CAT (el instituto del Centro Andaluz de Teatro, hoy desaparecido), que era la máscara contemporánea y te fijabas en  personajes cotidianos para crear arquetipos, basado mucho en la Comedia del Arte. La clave era que se partía desde la máxima de “retrata a tu pueblo y serás universal”, una frase de Tolstoi que quiere decir que cuánto más específico eres en el retrato más universal es. Cuando tú estás hablando de tu madre estás hablando de todas las madres, yo creo.

¿Y qué Sevilla dibujas en esta segunda película?

La Sevilla de barrio, de la comunidad de vecinos. Pero hay una parte, la escena de una cena rodada en el Alfonso XIII, que muestra la Sevilla de postín. Se ven mundos muy separados pero es verdad que en Sevilla se convive y en Andalucía pasa exactamente igual.

¿Y la Sevilla religiosa?

También. Aparece la Capilla de San Judas Tadeo, de quien mi madre es muy devota y va allí a hablar con él.

Has trabajado con la directora de producción de ‘Lo imposible’ y  Premio Goya, Sandra Hermida…

Ha sido una cómplice desde el principio y un lujazo reclutarla para esto. Estaba rodando en Canada con Jennifer Connelly pero ella es muy carminista y estaba encantada. Está siendo un viaje muy interesante para todos. Lo bueno que tiene la gente de producción ( ella junto a Begoña Muñoz Corcuera) es que saben escuchar y se adaptan a tus ideas. Yo he sido muy líder en ese sentido porque tenía muy claro lo que quería hacer y ellas me han dado la cobertura. Además se han tenido que adaptarse al medio, Sevilla, y a las maneras de la ciudad, tú sabes, la idiosincrasia de un sitio. Y todo ha sido bastante placentero. La Film Office se ha volcado y aquello era Bollywood porque en el mismo momento éramos cuatro rodajes a la vez allí ( el de Gómez Pereira, Alberto Rodríguez y David Chamizo) y nos peleábamos por el equipo técnico. Pero eso está muy bien porque ha habido opciones B que nunca se trabajan porque está la A y le ha dado vidilla a otra gente que no está en primera línea.

Increíblemente y en algunos aspectos, está siendo éste un gran momento para el cine andaluz

Yo creo que desde la Junta se tendría que sacar pecho y sacar la bandera del cine andaluz como una manera de hacer. Porque somos los argentinos de España, el sur del sur, porque estamos acostumbrados a crear mucho con muy poco. Argentina es un país que tiene una creatividad súper exportable y que van de crisis en crisis sin dejar de agudizar el ingenio y suplir con él la falta de recursos. En ese sentido los andaluces tenemos una ventaja porque si quieres hacer algo, vete y hazlo. Estamos acostumbrados a eso. Y lo está demostrando Alberto, la gente de ‘El mundo es nuestro’ o yo mismo. Cada uno tiene su manera de hacer pero con mucho colegueo. Se viven como propios los triunfos de muchos compañeros y eso es bonito. Así que hay que apostar y amortizar el sector pero en serio retirando ese descrédito cultural que hay hacia el cine.

En Andalucía ni siquiera hubo políticos apoyando al última entrega de los Premios del Cine Andaluz, Los Asecan.  Por cierto, aún se recuerda tu presentación de estos premios hace unos años sobre unos tacones y la sala a carcajada limpia

La verdad es que esa fue una gala bonita. Fue con el personaje que luego se convirtió en Raquel Revuelta en el ‘Homo Zapping’, y que empecé a trabajar con Juan Carlos Sánchez en el trabajo de máscaras del que hablaba antes. Era una modelo tonta que luego se convirtió en Raquel Revuelta. Es un personaje anterior a Homo Zapping y se llamaba María José. La gala fue muy divertida, estaba muy ensayada pero tenía mucha libertad, ya que allí no había tanto miedo como hay en los Goya, donde siempre hay que hacer lo apropiado y eso es antagónico al humor. Hay que hacer chistes sin ofender pero tomando riesgos.

En la última edición de los Asecan Belén López dedicó su premio como Mejor Actriz al CAT ¿Se podría volver a repetir un instituto como aquél?

Es muy difícil pero está claro que todo el mundo que pasamos por allí, y a los datos me remito, tenemos la sensación de que allí pasó algo importante. Como institución a lo mejor no tiene sentido repetirla, pero hay profesores que no tienen la consideración que deberían y que fueron muy importantes en nuestra formación, como Juan Carlos Sánchez, y vuelvo a nombrarlo. El CAT marcó mucho. Siempre hablamos de hacer lago, una fiesta de antiguos alumnos o lo que sea. Hemos hecho quedadas por grupos, por clases, pero todos no porque es un lío. Ahora si tu coges una lista de gente que esté trabajando en primera línea salida del CAT, salen mogollón, no acabas.

Ojala ‘Carmina y amén’ le guste a la gente la mitad de lo que me gusta a mí”

Quiero preguntarte por ‘Aída’ para terminar. Ya habéis rodado el último capítulo por tanto, ¿cerrada esta larga historia?

No. Esto no termina nunca. Nosotros hemos grabado el último episodio con Carmen Machi, que estará, y ahora nos han pedido siete más que no están rodados y en los que intentaré estar. La intención es meterlos enmedio para alargar un poco más el final, que será el que hemos rodado porque es el cierre definitivo. Esto es como el bolero “y te vas, y te vas y te vas, pero no te has ido nunca”

¿Y te imaginas cómo será tu vida sin Luisma?

Sí, estoy deseando. Le tengo mucho respeto y será el mejor personaje que he tenido nunca. Diez años en una serie haciendo un personajazo con en beneplácito de público, premios y de pasármelo bien, no me puedo quejar de nada. Estoy muy agradecido y encantado pero todo tiene que tener su final y quiero disfrutar de este final con tres millones de audiencia. Diez años y con buen nivel de calidad es mucho, con un formato tan concreto que es sota, caballo y rey.

¿Y el amén de esta Carmina lo podemos interpretar como amén de final?

Sí, esa es la intención en principio, buscar la conclusión. La primera también me pareció una película única que no tendría continuación, pero después surgió este spin off (risa). Para mí Carmina es un díptico

Acaba Carmina, acaba ‘Aída’…es el fin de una era ¿Y ahora qué?

Uy, yo tengo muchos planes. Lo de dirigir no sé yo, porque al igual que al término de ‘Carmina o revienta yo dije que esto había sido un experimento y que creía que no iba a volver a dirigir, ahora te digo yo otra cosa. He conectado con cosas profesionales que me gustan. La continuación de mi oficio como actor creo que se ha reciclado bien en esto y me gustaría seguir probando cosas y técnicas, investigando en los límites de la improvisación y el texto, así que me temo que seguiré dirigiendo. No me lo creo mucho, pero sí. A la gente le suele parecer más importante ser director que ser payaso, yo no lo considero así, creo que es más difícil ser un buen payaso que un buen director de cine de largo, vamos.Además de esto, después del verano ruedo una película como actor, como prota, de Juana Macías en la que aún se está trabajando en el guión. Es su segunda película, ella hizo ‘Planes para mañana’, y se trata de una comedia romántica llamada ‘Embarazados’ sobre embarazos tardíos, muy de nuestra generación, y yo soy el chico de la pareja. La chica no está tan claro quién será, estamos buscándola.

 

 

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