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“Si alguien se dedicase un día a ver todas mis películas, notaría que hay mucha más comedia que señores duros”

El sevillano Juan Diego interpreta el papel principal de la película 'Anochece en la India', el “más duro” de su carrera por la exigencia física y mental que requiere el personaje

Carmen BanderaCarmen Bandera|Málaga

A sus 71 años, Juan Diego mantiene intacta la ilusión por su trabajo y ya prepara su próximo personaje, Ricardo III, que interpretará a partir de septiembre. Hombre de carácter, no entiende por qué se le pretende encasillar en personajes enfadados con el mundo y no se corta al hablar de la situación política y económica actual. Reconocido con la Biznaga de Plata del Festival de Málaga al mejor actor, estrena la última película del ' director Chema Rodríguez,  'Anochece en La India'.

Chema Rodríguez, director de 'Anochece en la India', dice que tu papel en esta película es uno de los mejores de tu vida. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

Es un buen trabajo, pero yo siempre digo que el mejor de mi carrera es el que no he hecho, porque hay papeles que no te han gustado cómo han quedado o en los que había cosas que se podrían haber rectificado y ya no lo puedes hacer. En el siguiente a lo mejor sí. Yo le agradezco a Chema que lo diga y que lo aliente. Podríamos decir que es uno de los mejores en el sentido de que soy el único protagonista, que soporta una historia de muy diversas características y donde la vitalidad del personaje hace que la muerte que aparece se la ponga por montera y decida irse a buscar lo que tanto soñó, que era su amor en la India y el otro amor desconocido que todos tenemos.

La vida la escriben unos borrachos desconocidos que se levantan con resaca”

El personaje de Ricardo conlleva una gran exigencia física y mental. ¿Habías hecho en tu carrera algún registro similar a éste?

Creo que no. Quizá éste ha sido el de mayor exigencia porque ha sido un rodaje muy duro, dilatado en el tiempo por los problemas económicos que en estos momentos le caen a cualquiera que trate de hacer una película con cierta dignidad y con peso de industria. Yo creo que esta es la película más fuerte porque ha exigido mucho esfuerzo físico, mucha concentración en la manera de manejar las piernas y la cintura y en la que he tenido que contemplar la vida de otra manera. Yo creo que ha influido en el hecho de hacer el personaje el sacar esa resistencia, que no sabemos hasta dónde llega, y decir que siempre se puede más. Es lo que me enseña el personaje.

Tú conviviste con Lorenzo, la persona en la que se basa el personaje y que es el protagonista del libro que Chema Rodríguez escribió hace una década. ¿Cómo fueron esos momentos?

Tuvimos una serie de encuentros en su casa con su mujer. Había muchos recuerdos de sus viajes a la India, en su llevada y traída de hippies. Me recordaba a mi casa, por sus características y la modestia con la que vivía. Lo mirabas a los ojos y veías toda esa vida. Yo le hacía preguntas, veía cómo manipulaba sus elementos para calmar el dolor. Mi personaje estaba en un estado anterior al que él se encontraba, lo que me permitió manejar todo menos las piernas y poder subir y bajar de una furgoneta con la ayuda de mi acompañante. Fue un rodaje muy duro, pero cuando te gusta una historia no piensas en eso. Después te viene y dices... hostias la que me ha caído.

Cuando el director de la película te mandó el papel no tenía muy claro si lo aceptarías, a pesar de que pensó en ti desde el primer momento. ¿Qué te atrajo de la historia para decir que sí?

Lo que me atrajo fue cómo mirar estas terribles enfermedades, en las que de pronto no sabes cuánto te va a quedar de vida. El personaje aporta ese optimismo con el que hay que encarar esas terribles y tremendas desgracias, con las que no se sabe en qué momento vas a desaparecer. Lo que más me gustó fue la mirada irónica, cachonda, un tanto despreocupada como diciendo...si llega ya llegará pero mientras tanto yo voy a vivir la vida y la voy a vivir como quiero y voy a llegar a donde quiero. Eso fue el núcleo que me hizo decir, tira, vamos para adelante.

¿Quizá Juan Diego se refleja en ese personaje y en su forma de vivir la vida?

Yo vivo la vida con ese deseo, que por muy dura que sea, la vivas tú. Lo que pasa es que la vida es tozuda y cuesta llevarla, pero esa es la pelea, o dominas la vida o la vida te domina y si eso ocurre, vaya pedazo de peña en la que se convierte.

¿Te sientes igual de ilusionado trabajando o las prioridades a los 70 años ya son otras?

Sí, absolutamente, porque si no estás ilusionado en esta profesión es muy difícil llevarla a cabo, tratar de hacerlo bien, pelear a muerte un personaje y dedicarle horas y horas. No son trabajos que salen como churros, son muy artesanales, en los que tienes que sacar tus propias experiencias, tus sensaciones y no siento que pueda hacer otra cosa tan rica y tan divertida como el cine o el teatro.

Hasta tal punto que te encontraste haciendo la película y la gira teatral de 'La lengua madre' a la vez.

Sí, la fecha de estreno de 'La lengua madre' de Juan José Millás hubo que retrasarla porque el maldito dinero no llegó y hubo que rodar en Almería . Yo pedí que retrasaran las fechas para poder llegar y hubo que mover otras fechas, pero bueno, finalmente fue 'pecata minuta'. Afortunadamente hubo buena voluntad por parte de los teatros y se solucionó.

'La lengua madre' ha tenido una gran acogida desde el principio de la gira y ya llevas más de 200 representaciones.

Afortunadamente, sí. Ha sido una gira teatral sorprendente, también en el terreno profesional. Nunca había hecho un monólogo y lo paso impresionantemente bien en escena. Haciendo este monologo he aprendido más de mí mismo que en toda mi carrera, así como del comportamiento del público, su modo de atención. Los personajes que tienen peso son complicados si tu quieres enriquecerlos y este trabajo de Juan José Millás es una propuesta a un viaje desde el ahora a la infancia y desde la infancia al ahora y el personaje se traslada de un lado a otro a través de un diccionario, a través de un recuerdo o de una cosa determinada que está ocurriendo en el país.

“No siento que pueda hacer otra cosa tan rica como el cine o el teatro”
Juan Diego es un actor multipremiado y altamente reconocido. ¿Lo ha hecho ya todo en el mundo de la interpretación?

No. Eso es una tontería. Ya estoy esperando la próxima película o la próxima obra teatral para acercarme a lo que quiero. Hay muchísimas obras de teatro y películas que se han quedado ahí y que no has hecho o que las has hecho mal o regular. También hay algunas que dices, estas no están mal. Ahora estoy estudiando el papel de Ricardo III, que es una apuesta bastante dura para el Teatro Español y que la comenzaremos a partir de septiembre. He hecho muy poquito porque la vida es muy corta y la cultura es muy larga y muy extensa.

¿Hay algún tipo de personaje que le gustaría hacer especialmente y que todavía no le ha llegado?

No. Una vez que llega digo, ah, este sí lo quiero hacer, pero no hay ninguno en concreto que me hubiera gustado hacer. Una vez que ya tuve la vanidad cumplida de hacer Don Juan Tenorio o La Vida de es Sueño, me dije, chico, para, ya has tocado la gloria, anda, relájate y vive la vida y la profesión. Y así, según iban llegando papeles, los hacía o no los hacía. 

¿Por qué a Juan Diego le van tan bien los papeles de hombre duro, como peleado con el mundo?

Pues no sé. Quizá hubo un par de ellos que fueron detonantes en la cinematografía española como 'Los Santos Inocentes' y a partir de ahí se crea, más que el actor idóneo para eso, la leyenda idónea. Si alguien se dedicase un día a ver todas mis películas, notaría que hay mucha más comedia que señores de esas características. Tendríais que perder un tiempo de vuestra vida en hacerlo, pero no merece la pena.

Eres un hombre de convicciones, fiel a ti mismo y a tus ideas, y no tienes reparos en decir lo que piensas. ¿Qué has aprendido de la vida?

He aprendido y sigo aprendiendo que la vida la escriben unos borrachos, que no los conocemos, que se acuestan borrachos y se levantan con resaca o toman otras cosas que no son las que toma el señor que trabaja. Son unos señores que están como por ahí, perdidos en las alturas, que deciden desde Nueva York o Singapur cuánto ha de ganar el individuo que está en Vallecas por su trabajo o cuánto hay que recortar en educación, vivienda o en sanidad. Estos señores tienen unos capataces que nos obligan a hacer lo que ellos dicen. Esto después de tanto tiempo te da como bastante rabia, y te preguntas por qué están ahí. Y resulta que hemos sido nosotros los que los hemos puesto ahí. Me gustaría conocer algún día a estos hijos de puta.

También la industria cinematográfica se ha visto afectada por estos recortes.

Como todo, como la investigación, como la medicina, como la educación. No somos nosotros los que cargamos el 21% de IVA ni los que tratamos con desprecio nuestro patrimonio cultural, esas cosas que tratan también en otros países. El presupuesto que hay en España para la industria del cine es el que tiene cualquier película europea para lanzar su película. Han decidido caer sobre nuestra cultura y así nos hacen más torpes y menos combativos. Creo que hay un despropósito de miradas sobre el país, de meterse las manos en los bolsillos y mirar a ver qué pasa.
 

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