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“Cuando el miedo prevalece sobre todo lo demás, siempre salimos perdiendo, y en ese punto está España”

Hablamos con el actor sevillano José Luis García Pérez, que se encuentra rodando la adaptación cinematográfica de la novela ‘El país del miedo’

Bruno PadillaBruno Padilla|Sevilla

A mucha gente el rostro de José Luis García Pérez (Sevilla, 1972) le resultará familiar por sus personajes en las series ‘Amar en tiempos revueltos’ y la reciente ‘Vivo cantando’, pero antes y después de estos hitos televisivos ha alimentado una brillante carrera en la interpretación. Formado en el Centro Andaluz de Teatro, sobre las tablas ha protagonizado obras dirigidas por Mariano Barroso, Blanca Portillo y Carlos Saura, entre otros.

En cine lleva actuando desde 1997, cuando debutó en un corto de Santi Amodeo. Posteriormente, ha trabajado con algunos de los mejores realizadores nacionales como Gracia Querejeta, Gerardo Herrero, Rodrigo Cortés, Patricia Ferreira o Miguel Albadalejo. A las órdenes de este último protagonizó ‘Cachorro’, en un papel que le valdría la nominación al Goya como mejor actor revelación en 2004. Ahora vuelve a trabajar con Francisco Espada y la productora Tragaluz, en la adaptación a la gran pantalla de la novela ‘El país del miedo’, del también sevillano Isaac Rosa.

¿En qué punto del rodaje de ‘El país del miedo’ os encontráis?

Estamos en pleno rodaje en Badajoz, y se extenderá hasta mitad de abril. Es una película pequeñita pero no por ello deja de ser muy ambiciosa. Se está trabajando bien, a gusto, pero de forma muy intensa, porque la película lo es. En mi caso, es la segunda película que hago con producción extremeña, algo de lo que estoy muy orgulloso.

¿Qué te atrajo más del proyecto: la novela de Isaac Rosa o el hecho de que estuviese detrás la misma productora de ‘Un novio para Yasmina’?

Pues ambas cosas. No sé si durante el propio rodaje de ‘Un novio para Yasmina’ o justo después, pero el caso es que por entonces ese libro ya estaba rondando por la cabeza de Paco Espada (productor de aquella cinta y director de ‘El país del miedo’). Así que ya hace unos años que me pasó la novela de Isaac Rosa, la leí y me encantó. Además, me apetecía mucho trabajar con Paco como director y en un proyecto de Tragaluz. Por último, el elenco me encanta, incluye a gente con la que ya he trabajado, tanto actores extremeños como gente de fuera.

¿Crees que en la actualidad puede definirse a España como ‘El país del miedo’?

No sé si el país del miedo o el país que da miedo (risas). Yo creo que la novela está escrita por algo, no sólo es una ficción sino que también refleja a una sociedad atenazada por múltiples temores, que coartan la posibilidad de hacer lo que se debe hacer. Cuando el miedo prevalece sobre todo lo demás, siempre salimos perdiendo, y yo creo que España está en ese punto.

¿Cómo es el personaje de Carlos? ¿Crees que mucha gente podría identificarse con él?

Desde el principio, decidimos no darle a mi personaje un matiz peyorativo en el sentido de cobarde o miedoso. Más bien es alguien que, por sus razones, no sabe afrontar lo que le toca vivir. Pero también es cierto que es una situación muy difícil, porque de repente lo vemos enfrentado a una niña que acosa a su hijo en la escuela… y hasta ahí puedo leer porque, si sigo, me cargo la película.

En todas sus facetas profesionales, el cine hecho en Andalucía o, incluso mejor, hecho por andaluces, ha crecido exponencialmente y lo sigue haciendo”

Tras trabajar en filmes como ‘Los niños salvajes’ o ‘A puerta fría’, ¿cómo valoras la evolución del cine andaluz en los últimos años y su situación actual?

Yo creo que la realidad creativa del cine andaluz supera con creces a la industrial, pero eso hoy día, en un país como España, es difícil que sea de otra manera. En todas sus facetas profesionales, el cine hecho en Andalucía o, incluso mejor, hecho por andaluces, ha crecido exponencialmente y lo sigue haciendo, se ve en los títulos que salen y en sus resultados. La gente tiene ganas de hacerlo y la gente tiene ganas de verlo, ahora hay que juntarse.

¿A qué artistas de tu tierra admiras y con quiénes te gustaría trabajar?

Pues a muchos, la verdad. Me encantaría rodar sin duda alguna con Alberto Rodríguez, ya hice una colaboración muy pequeña en ‘El traje’ y me gusta mucho su estilo. De actores me quedaría con Antonio de la Torre, con quien ya he tenido la suerte de trabajar, creo que es un ejemplo para todos nosotros. Y anteayer estuve en el Festival Solidario de Cine Español de Cáceres, entregándole el premio a mejor actriz revelación a Natalia de Molina, otra andaluza. Así que en todas las generaciones encuentras a profesionales de nuestra región con talento.

Una sevillana, Paz Vega, sigue su carrera alternando proyectos nacionales con otros en Estados Unidos. ¿Cómo fue tu experiencia en ‘Buried’? ¿Sigue esa puerta al cine internacional abierta?

Este año va a tocar cine europeo, creo, si las fechas cuadran con otros trabajos. La experiencia en ‘Buried’ fue fantástica, Rodrigo (Cortés) es un tío muy inteligente y divertido, pero también fue algo extraña porque grabamos las voces después de que la película estuviera rodada. A mí me parece bien cualquier tipo de experiencia fuera de nuestras fronteras y el cine norteamericano es, para todos nosotros, el que hemos mamado desde pequeños. Pero yo siempre tengo la sensación de que aún me quedan muchos personajes por hacer aquí.

¿Algún rol en concreto que te gustaría interpretar en futuras producciones?

Tengo la suerte de que cada personaje que me ofrecen es muy distinto de los otros. A veces son roles completamente nuevos, como en el caso del Carlos de ‘El país del miedo’. Por eso todos los papeles me parecen motivadores, así que no se trata tanto de soñar con un papel concreto como de estar abierto a lo que te va llegando.

Gracia Querejeta, Irene Cardona, Patricia Ferreira, Chus Gutiérrez, Leticia Dolera… has trabajado con muchísimas directoras. ¿Dirías que su obra está a menudo infravalorada?

Bueno, pero eso no es el cine, es la sociedad en que vivimos. Que el reconocimiento es menor para las mujeres es indudable, no hay más que comprobar los sueldos para darse cuenta de ello. Respecto a mi trabajo con ellas, siempre lo he dicho, creo que tienen una sensibilidad especial porque de mí como actor sacan cosas que no me salen con directores.


Desde fuera se te podría considerar un actor comprometido socialmente, ¿te identificas con esa imagen?

Sí, bastante. Yo creo que no opinar o mantenerse en la distancia también es tomar partido. En la abstención no está la solución... aunque rimen (risas).

Cuéntanos tu experiencia como consejero delegado de AISGE.

Llevo más de diez años en AISGE y mi cometido es la coordinación de la delegación que abarca Andalucía y Extremadura. Hay tres elementos dentro de la entidad: un consejo de administración, que recauda dinero de los derechos de propiedad intelectual de los actores y los reparte entre los socios; la Fundación AISGE, quizás la joya de la corona, que organiza eventos, ofrece cursos y edita libros; y la parte asistencial, la más importante, representa la ayuda directa a muchos intérpretes que viven en la precariedad laboral que, por otro lado, sufre todo el sector en la actualidad.

Dentro de esta sociedad de gestión, estáis llevando a cabo una fuerte campaña en torno a la subida del IVA cultural, ¿cuál es vuestra postura?

El 21% de IVA cultural es un error del que nuestros gobernantes son conscientes pero, como son incapaces de bajarse del burro, no lo cambian. Ya que no nos podemos comparar con el entorno europeo que nos rodea, comparémoslo con otras actividades en España. Todo proviene de la ridícula consideración, por parte de un ministro, de que la cultura es entretenimiento pero, curiosamente, para él no es entretenimiento el fútbol o los toros. Partiendo de esa base, el error es evidente, asistimos a cómo están destrozando una industria que da trabajo a mucha gente y que genera PIB. Y, aun así, se la quieren cargar por ideología. Esa es mi opinión: que ese 21% de IVA cultural es ideológico, no económico.
 

Me encantaría rodar sin duda alguna con Alberto Rodríguez, ya hice una colaboración muy pequeña en ‘El traje’ y me gusta mucho su estilo ” 

De la teleserie ‘Vive cantando’, que cerró su primera temporada con una gran acogida, se ha destacado su naturalidad y su capacidad para remover conciencias. ¿Fue la presencia de Miguel Albadalejo como director uno de los atractivos para que participaras en este proyecto?

Claro, es que los directores de cine también necesitan trabajar (risas), y hacer películas está complicado. Pero en el caso de Miguel, tenerlo como director es un lujo. Si algo tiene la serie es un sello de Miguel Albadalejo. Yo, que he trabajado mucho con él, me doy cuenta del placer que supone y cómo busca esa naturalidad de la que hablas, la realidad en los actores y en las historias. En ese sentido, ‘Vive cantando’ es una serie muy cercana que da gusto hacer, porque cuenta cosas verdaderas, con el corazón en la mano y sin artificios.

A la vista de cómo evolucionan las series norteamericanas, ¿crees que otra televisión es posible también aquí?

La comparativa con las series norteamericanas es complicada por muchas razones, la primera económica. Pero no me refiero a la diferencia de presupuestos, sino a que allí la mayoría de emisiones son por cable y pueden arriesgar en ese mercado. En Estados Unidos la televisión depende del espectador, mientras que aquí dependemos de la publicidad. Las series españolas son productos hechos para que los vea gente. ¿Cuánta gente veía aquí ‘Los Soprano’ cuando se empezó a emitir? De acuerdo, la única forma de que el público quiera otro tipo de series es atreverse a hacerlas, pero el problema en España es lograr emitirlas. Es cierto que ahora existen otros medios donde mostrar nuestro trabajo, pero de momento las series españolas para el gran público tienen que estar dentro de los cánones de las dos televisiones que tienen el control.

¿Qué próximos proyectos tienes en el horizonte?

Por un lado, Gustavo Ron está preparando su nueva película, de nuevo inglesa aunque con producción española, en la que espero estar. Un proyecto con actores internacionales que estoy deseando hacer, pero tengo que colarlo dentro de los tiempos de la segunda temporada de ‘Vive cantando’, que empezamos a grabar dentro de muy poco. Además, estamos preparando una nueva función de teatro con Blanca Portillo, que se estrenará en noviembre, pero con ella siempre hay mucho trabajo previo de búsqueda y experimentación, más en un montaje tan grande como va a ser este.

Después de tu experiencia como director del cortometraje ‘Parenthesis’, ¿tienes intención de repetir en esa faceta?

Siempre llevo ese gusanillo dentro y seguro que llega el momento, pero ahora mismo, los proyectos que tengo por delante me tendrán ocupado hasta bien entrado el verano de 2015. A partir de ahí, tal vez me pueda liberar un poco. En estos momentos estoy muy centrado en este año, que va a ser… bueno, soy muy afortunado, la verdad, pero va a ser un año con propuestas espectaculares, así que por ahora bastante tengo con eso.
 

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