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Juan Carlos Tous: ‘La industria del cine está obligada a acercarse al modelo de Internet’

El director general de Filmin habla para CineAndCine sobre el nuevo modelo de distribución en la industria cinematográfica

Laura RuizLaura Ruiz

Si es que aún quedaba alguien por conocer lo que era Filmin, en estos días, seguro habrá quedado saciada su inconsciencia. Desde el pasado 4 de julio, Filmin ha aparecido indisolublemente asociado al estreno de ‘Carmina o Revienta’, del director sevillano Paco León, que ha osado a plantarle cara a la tradicional cadena de distribución cinematográfica en nuestro país y estrenar su ópera prima de forma simultánea en salas de cine, DVDs, y plataformas de Internet. Entre ellas, Filmin es el referente.

Esta plataforma nace en mayo de 2007, impulsada por Juan Carlos Tous, José Antonio de Luna y Jaume Ripoll, para la oferta de cine independiente en streaming y de forma legal. Y es que a ninguno se le pasó por alto la transformación que acuciaba a la industria motivada por la recesión económica, los retos de las nuevas tecnologías, la piratería y los rápidos cambios en el comportamiento de los consumidores.

En su intervención en el III Encuentro Anual de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE), celebrado el pasado mes de marzo, el director general de Filmin, Juan Carlos Tous, insistía en su discurso para los que aún no quieren oírle:

No podemos cerrar los ojos o mirar para otro lado. Asistimos a un mercado cinematográfico que pierde espectadores año tras año, Un mercado dónde los videoclubes desaparecen y la audiencia de nuestro cine en TV y los espacios de venta de videos se reducen. Debemos abrir los ojos y ver que solo una ventana crece: Internet. Debemos reconocerlo, Internet presenta un nuevo modelo donde el espectador quiere elegir, el cuándo, dónde y el como verlo. Nos toca a nosotros adaptarnos. El espectador lo ha decidido y nos lo está pidiendo a gritos. Con las nuevas y emergentes ofertas legales en Internet, hemos comprobado cómo la gente está dispuesta a pagar un precio razonable por disfrutar de nuestro cine en casa y solo nosotros desde la industria podemos satisfacer esta demanda”.

Y CineAndCine, por supuesto, no quiere cerrar los ojos ni que lo hagan sus lectores, todo lo contrario… queremos contribuir a la sensibilización con este nuevo modelo de distribución, el que ya no es futuro sino presente, en el que la industria cinematográfica española tendrá que desenvolverse, y pronto.

Por eso, para eso, hablamos con Juan Carlos Tous, con el que mantuvimos una interesantísima conversación que ahora compartimos con vosotros.

 

¿Cómo surge la idea de Filmin?

Bueno, yo soy una persona que viene del mundo del vídeo, había fundado Cameo, en la que ya trabajaba con José Antonio de Luna y Jaume Ripoll, hoy mis socios en Filmin. Y con ellos, pasaba las horas analizando todo lo que estaba sucediendo en la industria discográfica en Estados Unidos con el tema de Napster y cómo se estaba transformando el acceso a la música a través de Internet. Nosotros teníamos el pleno convencimiento de que aquello un día ocurriría igualmente con el cine, el cine viajaría por Internet y el público accedería al cine por Internet.

Así es que esto, que ahora puede verse tan normal, hace 5 años era una verdadera apuesta en la que decidimos embarcarnos los tres. Habíamos ganado un poco de dinero en Cameo, y cuando tocó decidir qué hacíamos con los beneficios al final de año, yo propuse invertirlos en una compañía para enfocarnos en la distribución del cine por Internet, a ellos les pareció buena idea, e hicimos juntos una sociedad nueva que se llamó Filmin.

¿Es usted un visionario?

No, para nada, estaba claro. Quizás, nosotros nos atrevimos en un momento en el que nadie creía todavía en este modelo, pero no fue cuestión de visión sino de anticipación.

Las redes eran cada vez más veloces, la gente cada vez se conectaba durante más tiempo para acceder a contenidos en Internet, también fue la época de la eclosión de Youtube… Era evidente que la tendencia iba a ser ésa, y Filmin entonces fue un atrevimiento del que ahora empezamos a ver resultados.

¿Cómo ha sido la evolución de la plataforma y cuándo supo que iba ser todo un éxito?

Bueno, el éxito es muy relativo. Nosotros teníamos claro desde el principio que queríamos especializarnos en un segmento del cine diferenciado, tal y como hicimos con el vídeo en Cameo, apostando por el cine europeo, el cine español y el cine independiente. No queríamos un videoclub en Internet, teníamos que editorializar las películas y queríamos crear una comunidad en torno a una serie de intereses determinados.

Ésta era la intención y en eso estamos trabajando, ahora bien, que la plataforma sea un éxito todavía está por ver, todavía no estamos en un mercado mayoritario, todavía no es fácil el acceso del cine en Internet. Empresarialmente aún arrastramos pérdidas y todavía está en cuestión la plena rentabilidad de la plataforma, pero desde luego, estamos enfocados, sí…

Lo que sí consideramos como un verdadero éxito es seguir contando con la confianza de los proveedores y distribuidores, que después de cinco años hoy ya son nuestros socios (Alta Films, Avalon Distribución, El Deseo, Golem, Tornasol, Vértigo Films, Versus Entertaiment, Wanda Visión y Cameo). Eso sí es un mérito, haber conseguido que donde no creían hoy ya creen en nuestro modelo y mucho.

¿Tienen algo en contra del cine comercial?

No, nada en contra, pero nuestro músculo financiero no es capaz de asumirlo todo. El adquirir derechos es muy costoso y difícil.

Pero no tenemos nada en contra, creemos que hay cine para todos. Y el cine comercial tiene un público, y nuestro cine tiene otro diferente. Nuestra apuesta ha sido la diferenciación, sabemos que no llegaremos nunca al 100% de los espectadores, sabemos que nuestro mercado es mucho más limitado, es aquel al que le gusta la versión original, al que le gusta el cine español y europeo, el cine independiente, y a ése nos dirigimos.

Como en cualquier caso de irrupción de nuevas tecnologías o de nuevos modelos, siempre hay cadáveres en el camino. La adaptación tiene que hacerse de forma lo menos traumática posible

¿A quién considera más responsable de la piratería en España: a una sociedad que lo quiere todo gratis y que no valora el producto, o a los actores de la industria cinematográfica que no saben adaptarse a los cambios que supone Internet?

De entrada, hay un componente cultural que es la falta de respeto hacia la propiedad intelectual. También apunto la pasividad por parte de la Administración, que durante muchos años no hizo nada, y atajar esto al principio hubiera sido más fácil que ahora. Y, en tercer lugar, la responsabilidad también es de la industria, por supuesto, que continúa aún en esa protección desmedida más que en acercarse a los nuevos modelos de consumo que nos brinda Internet.

¿La culpa? Pues no la tiene nadie en concreto. Han sido muchos factores, o la ausencia de ellos, lo que ha generado este escenario, de momento, desfavorable y reticente a nuevos modelos de distribución en el cine. Pero, en mi opinión, quien tendría que dar la mejor respuesta es la propia industria, facilitando el mayor número de contenidos posible, a un precio asequible y en unos plazos razonables que el público considere fácil, cómodo y de calidad.

En la actualidad, perseguir la piratería a nivel policial es muy difícil, porque en caso de cerrarse una ventana, ha quedado demostrado que se abrirá otra. También ha habido muchos espabilados que han sabido hacer de esta falta de cultura, de respeto o de legislación su negocio y su forma de hacer mucho dinero. Es ésta la piratería con la que yo me indigno, que es la que practica esa persona que dispone de contenidos que no son suyos para lucrarse.

Puestos a repartir responsabilidades, ésta es de los listos, de la ley, de una industria pasiva y de la falta de cultura y educación.

¿Hace falta entonces más sensibilización entre el público o entre el sector?

Entre los dos. En el sector cada vez hay más contenidos a disposición, cada vez la oferta es mayor. Si analizamos la tendencia en los últimos 3 años, desde 2010, hoy observamos la existencia de 9 o 10 portales de cine a demanda, empezando por las internacionales como iTunes o Google, que se acaba de establecer, hasta ofertas como Youzee, Cineclick, Wuaki o Filmotech. Asistimos a la apertura de un montón de plataformas de oferta, aunque todavía el producto no es lo suficientemente amplio, pero estamos encaminados a ello. Pensar hace 5 años que ‘Carmina o Revienta’ se haya estrenado de forma simultánea en Cines, DVDs e Internet, era tanta ciencia ficción como Blade Runner hace 30 años.

Por otro lado, tendría que haber una sensibilidad por parte del público, que tiene que entender que lo que no puede ser, de momento, es la inmediatez de consumir un estreno en Internet. Evidentemente, esperar 6 ó 9 meses, como se hacía antes, es un anacronismo, pero hoy ya contamos con películas que salen a los 2,3, ó 4 meses de su estreno en sala y en esto hace falta concienciación por parte del público.

En mercados maduros como Estados Unidos, donde hay un referente como Netflix, con miles y miles de películas de oferta a un precio baratísimo, pues tampoco hay novedades… las películas más nuevas tienen 5 y 6 meses y la gente se espera a verlas, sin acudir a buscarlas al mercado ilegal.
 

¿Quién sale perdiendo en la cadena de valor de estos nuevos modelos de distribución?

Bueno, pues de momento, por los cambios del modelo de distribución y por la falta de actuación de la Administración, ya tenemos un cadáver que son los videoclubs. Han desaparecido el 90 por ciento de los videoclubs en los últimos 5 años. Lo mismo ocurrirá con las salas de exhibición, con los cines… muchos de ellos tendrán que cerrar porque hoy el público quiere ver las películas en otros formatos y eso hay que respetarlo.

Como en cualquier caso de irrupción de nuevas tecnologías o de nuevos modelos, siempre hay cadáveres en el camino. Lo que yo creo es que la adaptación se tiene que hacer de la mejor manera posible para que se pierda lo mínimo. Lo que no podemos permitir que ocurra es que el nuevo mercado que ha de implantarse ahora sea más pequeño que el que hemos conocido. La industria tiene que seguir teniendo tantas o más productoras como hasta el momento, se tienen que hacer tantas películas como se hacían… tiene que haber el mismo volumen de negocio, pero cambiando un poco los actores. Y eso hay que hacerlo de forma ordenada y de forma lo menos traumática posible.

No hemos creado Filmin para hacer una gran compañía y después vendérsela a una multinacional, queremos que ésta sea nuestra vida

En estos años de Filmin ¿se ha hecho más amigos o más enemigos dentro de la industria cinematográfica?

Yo creo que he ganado muchos amigos. Evidentemente, encuentro a mucha gente que no comparte mis criterios, mis puntos de vista o mis opiniones sobre el modelo, pero no por ello, nos tenemos que enemistar.

Lo más importante de todo cuando se está construyendo un mercado es tener capacidad de dialogar, de ceder y de aceptar las opiniones de los demás. Lo que no se puede ser es un intolerante, y cuando alguien se niega a negociar contigo en una mesa, es evidente que el entendimiento será difícil o imposible. No obstante, no soy consciente de tener enemigos. Al contrario, hemos ganado muchos amigos, mucha gente que apuesta por Filmin.

¿Y tiene ya la fórmula mágica para el consenso de los diferentes intereses en la industria?

Sí, pero no me escuchan… Bueno, yo siempre abogo por hablar, por sentarnos todos en una mesa, por reconocer la situación, por asumir que todo está cambiando y que nos encontramos ante un nuevo espectador que demanda el cine de otra manera, quiere verlo cuándo y donde él desea.

Ante ese nuevo escenario, a la industria le toca acercarse a eso, darle valor a la ventana de Internet, que ya no es sólo un soporte para subir los vídeos de mala calidad que grabamos todos con nuestros móviles, sino también una ventana donde ofrecer cine con mucha calidad. Y empezando por el propio productor hasta el último actor que intervenga en esta cadena, están obligados a entender esto.

Habrá que probar varias fórmulas, por supuesto, pero que nadie cierre los ojos… Cada día hay menos espectadores en las salas, cada día hay menos videoclubs, cada día hay menos espacio de disposición de vídeos para la venta, y por el contrario, cada día sube el consumo de vídeo en Internet. Creo que a la industria le toca dar un paso.

Y afortunadamente, ya se dan casos en los que en el mismo momento que se empieza a hacer una película ya se piensa en su distribución por Internet. ¿Que si la vamos a poner antes o después del cine? antes o después del vídeo? antes o después de la televisión de pago? Estas cuestiones son las que hay que debatir entre todos y tratar de construir el modelo que más se acerque a las necesidades del espectador y de la industria al mismo tiempo.

¿La ley Sinde servirá para algo en esta nueva ordenación del modelo?

Bueno, yo no creo que la solución pase por la Ley. La ley Sinde es un paso más, de entrada, ha conseguido algo importante que es la concienciación, ha servido para crear debate sobre todo esto. Es un paso, sin duda, pero no el definitivo. Y como dice Paco León, 'Carmina' ya ha hecho más contra la piratería que la Ley Sinde.

¿Cuánto tiempo estima para que la transformación sea definitiva?

Yo creo que habrá una eclosión definitiva en 2014 o 2015, para cuando los fabricantes de hardware están calculando una penetración masiva de televisiones conectadas a Internet. Yo creo que cuando este nuevo aparato irrumpa en los hogares españoles, de forma mayoritaria, será cuando la transformación del cine a nivel doméstico será elocuente y sumamente importante.

Todo apunta a que será en 2014, porque además habrá Mundiales y todos los estudios sobre ventas de televisiones arrojan que los períodos de mayor crecimiento de ventas coinciden siempre con Olimpiadas y Mundiales.

¿Cuál es el reto de Filmin?

Convertirse en una referencia en España para un cine independiente, de calidad para mayorías. Ofrecer a nuestros clientes calidad, contenidos, de forma cómoda y a un precio adecuado.

En Filmin, sabemos que va a haber grandes compañías que van a entrar en este mercado y van a aspirar a convertirse en plataformas de referencia en el visionado de contenidos. Nosotros lo que queremos es ser líderes en ese segmento de mercado del público que busca cine de calidad y en versión original, y conseguir que éste sea nuestro modo de vivir.

Hemos querido hacer una plataforma on line del cine que nos gusta, el cine con el que disfrutamos y el cine que nos mueve …un plataforma para la gente que ama el cine, que busca informarse y desea disfrutar de unos contenidos de calidad, en las mejores condiciones y desde cualquier dispositivo conectada a Internet. Nuestro gran reto es poder vivir de este modelo.
 

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