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El valor de lo cotidiano

Alma’ nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de la vida a través de la historia de un enfermo terminal

Ana VázquezAna Vázquez

En esta vida frenética y copada de mensajes destinados al consumo, hay quien no piensa en qué hay detrás de todo eso que adquirimos, la mayoría de las ocasiones, para nada. Para nada que nos llene el alma y nos haga mejores personas. ¿Por qué al ser humano le cuesta tanto valorar lo que es o lo que ya posee sin necesidad de que llegue el siempre desconcertante miedo a perderlo?

De todo ello nos habla el cineasta sevillano José Javier Pérez Prieto (1976) en Alma, un documental que, por su gran sensibilidad y belleza, se ha ganado a pulso llegar a lo más alto y ser nominado a los Goya en esta edición de 2012. No consiguió la estatuilla, pero ha logrado su principal objetivo, visibilizar la enfermedad degenerativa y terminal ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica) que padece su protagonista, Mikel. Este bizkaíno de 34 años ha dado una lección a todos los que siempre esperan el futuro sin disfrutar el presente: “Quiero que la gente se dé cuenta de lo que tiene y lo aproveche al máximo”, dice en el documental.

Toda una declaración de intenciones que José Javier ha plasmado fielmente junto a sus colaboradores y amigos, a los cuales, agradece cada minuto dedicado altruistamente a este proyecto en tanto en cuanto comienza a recoger la cosecha (o al menos la inversión realizada, de unos 14.000 euros) que tendrá que depararle el haber conseguido, entre otros premios como el de la RTVA al Mejor Documental del Festival de Cine y Discapacidad de Málaga, la nominación al Goya en la categoría de cortometraje documental.

José Javier se dio cuenta más tarde de que si se lo hubiera llevado a la primera “hubiera sido demasiado fácil” y “no le hubiera dado valor”. Por eso advierte de que volverá para llevárselo.

Reconoce que la noche del 19 de febrero fue “difícil”. Entre tanto glamour y tanta gran industria, pensó hasta el último momento que el ‘cabezón’ del Goya sería para él. Incluso cuando dijeron que era para ‘Viridiana’ --un docu sobre Buñuel--, él pensó que era un error. Segundos más tarde se dio cuenta de que no y, tras una noche “sin ganas de fiesta”, recapacitó y pensó en lo que Mikel le había enseñado. Él fue feliz solo con asistir a la gala y hacerse mil fotos con actores de la talla de Antonio Banderas.

José Javier se dio cuenta más tarde de que si se lo hubiera llevado a la primera “hubiera sido demasiado fácil” y “no le hubiera dado valor”. Por eso advierte de que volverá para llevárselo. “Ahora creo que ganaré un Goya, pero cuando pase tiempo y me cueste trabajo”, reflexiona.

Puede que sea con su próximo trabajo, un documental sobre la prostitución de lujo en Marruecos al que ya le está dando vueltas aunque sin obsesionarse demasiado porque, como él mismo reconoce, se mete siempre en historias duras en las que se implica mucho emocionalmente y sale “desgastado”. Por eso, dejará correr el tiempo por unos meses, quizás algunos años, y se centrará en compaginar sus trabajos en productoras andaluzas (“de los cortos no se puede vivir”) con la promoción de ‘Alma’, a la que aún le queda mucho por decir.

Lo que tiene claro es que su próximo proyecto no será una autoproducción. Ya lleva tres --‘El Califa’ (Premio Documanía en 2005), ‘Volver a Villaro’ y ‘Alma’-- y dice sentirse “cansado” de “pedir favores” a los amigos. “Quiero que la gente cobre y que haga su trabajo con una seguridad de pago. Por eso quiero subir un escalón más y encontrar a una productora que asuma el proyecto. Así tendría también más libertad en la dirección”, admite. Para ello, confía en que la nominación al Goya le abra puertas y le permita avanzar laboralmente en lo que ama, el género documental.

Aunque no descarta inmiscuirse en el largometraje de ficción algún día, por aquello de “poder manipular la realidad con recursos cinematográficos y crear más significado con las imágenes“, este sevillano prefiere contar la realidad tal cual es y adentrarse en historias “con alma”, nunca mejor dicho. Pero no es una tarea fácil en la Andalucía actual, “donde cada vez hay menos ayudas y premios para el cine” y se “apuesta poco” por el sector audiovisual, según lamenta.

“Hemos notado mucha diferencia entre el apoyo institucional que hemos recibido en el País Vasco, donde solo hemos grabado con Mikel pero donde se hizo un estreno y todos los gastos los asumieron gente de allí, y con el recibido en Andalucía”, asegura a pesar de que se siente afortunado porque su documental cuenta con el apoyo de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. “No sé qué es lo que falla, pero es una putada ver que aquí hay gente muy válida, y no lo digo por mí, que está desaprovechada”, concluye no sin preocupación por el futuro del sector audiovisual en la comunidad.
 

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