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El monstruo que llevamos dentro

El corto de terror ‘Horizonte’, dirigido por el sevillano Aitor Uribarri y protagonizado por Ana Fernández, compite para estar entre los cuatro nominados a los próximos Premios Goya

Bruno PadillaBruno Padilla|Sevilla

En un futuro cercano y posapocalíptico, en el que la guerra ha arrasado cualquier rastro de civilización y donde el único objetivo es la supervivencia, una mujer llamada Gracia (Ana Fernández) y su hija Ana (Claudia Vega) viajan en coche a la búsqueda del padre de la niña. Con la caída del sol, se tendrán que enfrentar a unas criaturas sedientas de sangre y dispuestas a cazar a cualquier ser humano que se les cruce.

Pero, ¿no hay un monstruo también en cada uno de nosotros? Esta es sólo una posible sinopsis de ‘Horizonte’, un cortometraje de terror fantástico que investiga las dimensiones del mal en el marco de una historia cruda y violenta, pero con un innegable trasfondo humano.

Su responsable es el cineasta nacido en Dos Hermanas (Sevilla) Aitor Uribarri, que a sus 33 años se ha visto sorprendido con una candidatura a los próximos Goya por este trabajo. ‘Horizonte’ es su quinto cortometraje como guionista y realizador, aunque en los últimos años también ha trabajado como director de fotografía en más de una veintena de cortos. Precisamente la dirección de fotografía fue su especialidad cuando estudió en la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid (ECAM), tras abandonar la carrera de Arquitectura. Una formación que se ve reflejada en la arquitectura de la imagen de su último trabajo: los encuadres, la concepción espacial de los planos… la fotografía, al fin y al cabo. “Yo no entiendo el cine sin una elaboración muy cuidada de la imagen” nos comenta Aitor, si bien dice no utilizar storyboard porque “ahí planificas sobre un mundo ideal pero el set de rodaje, como decía Bresson, es un espacio vivo. El cineasta sólo debe estar atento para capturar los momentos y los azares: una luz repentina, un ángulo que no habías visto…”.

Pese a ese interés por lo que pudiera deparar el propio rodaje, el aspecto visual de ‘Horizonte’ tenía unos referentes previos claros en películas como ‘La carretera’, ‘Mad Max’ y otras que retratan mundos donde no queda nada por lo que luchar. “Queríamos un acabado que trasmitiera esa falta de esperanza, por eso decidimos eliminar completamente los tonos verdes”. Por el contrario, predominan los grises, azules y marrones que dan al conjunto el tono mortecino que ayuda a situar la historia narrada. En esa ambientación también resulta fundamental la localización de exteriores en las minas de Alquife (Granada), un paisaje árido que parece de otro mundo y que demuestra que también nuestra geografía se presta al cine fantástico.

Un punto de humanidad

Siendo una cinta de terror sin demasiadas pretensiones, Aitor no ha querido descuidar la parte dramática de ‘Horizonte’, donde destaca la relación entre los dos personajes protagonistas, madre e hija. Para ello fue fundamental la elección de la sevillana Ana Fernández: “Cuando escribí el personaje de la madre, lo hice pensando en ella”, admite el guionista y director del cortometraje. “Para mí Ana es una actriz con una cantidad inabarcable de registros, aunque se la asocie más al drama o al realismo”, dice de ella, aunque también declara que “no ha habido ninguna interpretación que me haya hecho llorar tanto como la suya en ‘Solas’. Lo que yo buscaba para este proyecto es esa fuerza que tiene en la mirada, su control del cuerpo y de la voz”. Aitor rememora el rodaje de una de las escenas clave para el personaje de Gracia, donde todo el equipo se puso a aplaudir al concluir la toma. “Estaba deseando hacer un filme de género puro y duro, pasárselo bien interpretando a un personaje oscuro como éste. Aunque ella le ha dado a Gracia un punto de humanidad que no tenía sobre el papel”, aclara.

La localización perfecta (y abandonada)

“Encontrar las minas fue una suerte…”, recuerda Aitor. El director de ‘Horizonte’ buscaba una gasolinera abandonada para localizar las principales escenas del cortometraje, y en España hay tres. Una de ellas es la de las minas de Alquife, en Granada. La sorpresa vino cuando comprobaron que no era sólo la gasolinera; el pueblo entero se hallaba abandonado. “No nos lo creíamos: ¿cómo habíamos encontrado un escenario tan perfecto para la historia? Sólo el lugar ya nos daba muchas posibilidades para lograr una imagen potente”, reconoce el cineasta. Por si fuera poco, cuando fueron a localizar el rodaje de exteriores e interiores en Alquife, el equipo técnico descubrió la carretera de Belerda en Guadix, que a la postre sería el cañón que atraviesan Gracia y Ana en su Land Rover. “Era increíble, en un perímetro de 20 kilómetros teníamos todo el set de rodaje”. 

Para el papel de la hija, la elegida fue la jovencísima actriz Claudia Vega, que para Aitor ha resultado “un descubrimiento absoluto. Después de ver ‘Eva’, pensé: yo tengo que tener a esta niña sí o sí para este corto”. Ese primer pálpito del cineasta sevillano se confirma tras ver su interpretación de Ana, una chica de 12 años obligada a enfrentarse al horror de un mundo deshumanizado. “Cuando ruedas con un niño, nunca sabes por dónde puede salir. Pero Claudia me dejaba completamente alucinado, porque cambiaba el chip en un instante: decías corten después de una escena horripilante y volvía a ser la niña entrañable que es”. Aitor le augura un gran futuro en el cine: “Es una actriz nata. Si no estuviera haciendo esto, no sé qué estaría haciendo”.

La construcción de los personajes es uno de los factores que elevan el guion de ‘Horizonte’ por encima de la media en este tipo de relatos. Otro es el ritmo cadencioso del corto ya que, pese a durar casi 25 minutos, no suceden demasiadas cosas. “Tenía claro que necesitábamos tiempo, una pretensión un poco absurda cuando hablamos de un corto”, explica Aitor. “Pero no queríamos algo parecido a una película de terror actual, donde todo pasa rápido y hay muchos sustos. Se trataba justamente de lo contrario: lograr una narración pausada y la creación de una atmósfera que inquietara. Por eso alargamos el tiempo de los planos, para que la tensión fuera creciendo poco a poco”. Esa cocción a fuego lento viene de la propia concepción que el cineasta andaluz tiene del cine de terror: “Aunque sea un historia que busca entretener, no quería subestimar al espectador. En el cine de terror actual no hay tiempo para la reflexión; todo es efectismo, botes de sangre falsa, montaje rápido… algo que al final resulta aburrido. Yo echo de menos la profundidad de ‘El exorcista’, ‘Alien, el octavo pasajero’ o ‘Al final de la escalera’, películas que perduran en el tiempo porque, al acabar de verlas, te paras a pensar sobre lo que te han contado”.

Cuestión de géneros

“Yo tenía la ilusión desde pequeño de hacer una mini-superproducción”, dice Aitor entre risas, “y eso es lo que representaba este proyecto para nosotros”. Para dar veracidad a lo inverosímil de la trama, el joven director sevillano ha contado con un equipo de gente de su confianza, con el que ha estado trabajando en diversas producciones durante los últimos años. Desde la participación de especialistas para las escenas de acción a la de un dibujante para concebir los monstruos, pasando por el diseño de créditos y de los efectos especiales, en ‘Horizonte’ se ha cuidado cada detalle con un trabajo muy profesional. Mención aparte merece el modelado y maquillaje de látex a cargo de la empresa vasca Quimera FX, que ha dado lugar a unas criaturas espectaculares: “No quería esa frase que se oye en muchos rodajes de no, eso ya lo metemos en pospro. He trabajado con cromas, con integración y ese tipo de efectos digitales, pero en este corto quería que todo ocurriera delante de la cámara. Creo que introducir ese elemento de verdad en una fantasía total es lo que hace que una historia de género funcione”.

Para Aitor, el cine de género ofrece un envoltorio de fantasía mediante el que hablar de otros temas. “El problema es que cuando haces filmes de género, parece que no estás haciendo cine serio o importante. Sin embargo, es indiscutible que ‘El resplandor’ es una obra gigante dentro de la historia del cine. Y no digamos ya clásicos como ‘Nosferatu’ o ‘El gabinete del Doctor Caligari’, comenta el realizador hispalense, que demuestra ser un gran aficionado al terror. “En España hay directores haciendo cosas alucinantes, pero la mayoría del cine de terror que nos llega es el refrito del refrito de un refrito. Aunque sí han salido algunos nombres interesantes como Alexandre Aja y Pascal Laugier, autores que están renovando esa tradición del terror setentero y el elemento psicológico, que creo es lo que no se debe perder en este género”. En ese sentido, los festivales dedicados al cine de terror o fantasía cumplen una labor importante porque, según Aitor, “celebran esa pasión por el género que muchos compartimos”.

Estrenado en la sección oficial de Sitges, ‘Horizonte’ se ha proyectado en más de cien certámenes por todo el mundo, cosechando 19 premios y 10 nominaciones hasta la fecha. Aunque la “sorpresa total” ha sido la candidatura en los Premios Goya al mejor cortometraje de ficción. “Me hace pensar en que por fin se produzca un cambio de actitud en la Academia, en el sentido de tener en cuenta las historias de género dentro de ese absoluto caos que es el mundo del corto, donde por otro lado hay un talento y una diversidad increíbles”, declara Aitor. En efecto, entre los 15 nominados en su categoría llama la atención la presencia, además de ‘Horizonte’, de otros dos cortos de terror, como son ‘De noche y de pronto’ y ‘Edificio Ural’. Todo un acontecimiento que viene a confirmar la calidad de estos trabajos, que van más allá de los tópicos y acaban trascendiendo ese género del que parten.

Sin duda, Aitor Uribarri es un cineasta autoexigente y también ambicioso, por eso no descarta la posibilidad de convertir ‘Horizonte’ en largometraje o incluso en una serie. Paralelamente, ya se encuentra trabajando en otra historia “muy distinta, aunque sigue siendo de género”. En este caso, se trata de un thriller psicológico llamado ‘Butterfly’ y basado en un asesinato que tuvo lugar en un pueblo del norte de Francia. Según el director sevillano, será “un relato de humanidad a partir de unos hechos horribles ocurridos en un lugar inhóspito, un poco en la línea de ‘Twin Peaks’ o ‘Fargo’. Esos sitios donde parece que no pasa nada. Pero sí pasa, lo que ocurre es que no está a la vista”. Hasta que alguien pasa por allí y, como Bresson, lo captura con su cámara.

 

 

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